Uruguay llegó aplaudido y se fue silbado
La Selección celeste arribó al Estadio Centenario bajo los aplausos y el aliento de los presentes, mientras que se debió retirar del escenario bajo los insultos, reclamos y silbidos de la gente.
De a uno fueron descendiendo los jugadores celestes minutos antes de las 18.00 horas y fueron recibidos en la puerta 4 de la Platea América por un centenar de personas que esperaban un triunfo ante el seleccionado venezolano.
En ese momento nadie podía imaginar que apenas cuatro horas más tarde los mismos protagonistas se transformarían de héroes en villanos.
En la llegada al Centenario, Juan Ramón Carrasco fue uno de los primeros en descender del ómnibus, seguido por Alvaro Recoba, Diego Forlán y Javier Chevantón.
En cuanto a los accesorios que portaron los jugadores, no faltaron el tradicional termo y mate, chupetines, walkman´s y reproductores portátiles de compactos.
Tras ingresar al vestuario y acomodar las pertenencias, tanto los titulares como los suplentes se dirigieron al terreno de juego para observar el estado del césped y comenzar a vivir el clima previo de Eliminatorias.
En ese momento, las tribunas aún se encontraban semipobladas debido a la hora de comienzo del encuentro, que coincidió con el horario laborable de muchas aficionados.
Ya en el terreno de juego, se pudo observar a Pablo Melo conversar con Carlos Bueno.
El zaguero de Cerro fue el primero en arribar a la cancha y lo hizo con una gorra al igual que Fernando Correa.
Tras la histórica derrota, los jugadores se ducharon y subieron al ómnibus lo más pronto posible para dirigirse al Complejo «Uruguay Celeste» .
Pero los jugadores debieron esperar por Juan Ramón Carrasco para partir, ya que el entrenador asistió a la conferencia de prensa para contestar las interrogantes que generó la histórica caída ante los venezolanos.
El clima en el vestuario celeste a la salida del entrenador y los jugadores fue la antítesis de lo vivido horas antes, cuando el puñado de personas que se hizo presente para esperar al equipo presagiaba, al igual que la mayor parte del país, un triunfo que no pudo ser. *
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