APLAUDIERON A VENEZUELA Y SE RETIRARON ANTES DEL FINAL

El hincha criticó, insultó y "sobró" a la Selección

Antes de que René Ortube diera el pitado inicial en la Tribuna Olímpica se pudo observar desplegada la ya tradicional bandera que reza «1950», en alusión a la conquista de Maracaná. Durante el transcurso del juego, también se desplegó una bandera de Pluna que tenía la leyenda: «Fuerza la celeste».

 

Un hecho particular se vivió en el cotejo disputado ayer y fue que los espectadores estuvieron autorizados a ingresar al Estadio con termo y mate y radios pequeñas, hecho que con anterioridad no se daba.

 

Que en la oncena de Venezuela juegue Alejandro Cichero no es novedad.

Lo que sí es un dato curioso es que con el zaguero tricolor en la cancha, los visitantes contaron con más jugadores que militan en nuestro medio que el propio Uruguay.

Para el compromiso de ayer, Juan Ramón Carrasco colocó como titulares once jugadores que militan en el exterior.

Alejandro Cichero no fue el único jugador que milita en nuestro medio de la visita ya que Andrée González también tuvo la oportunidad de jugar. El «Varilla» ingresó cuando restaban siete minutos para finalizar el encuentro en sustitución de Juan Arango.

 

El entrenador venezolano Richard Páez no pudo ingresar al terreno de juego debido a que se encontraba suspendido tras la victoria frente a Colombia, por lo que Napoleón Centeno fue quien estuvo en el terreno de juego. El coordinador «vinotinto» recibió mediante un handy las indicaciones de Páez, quien vivió el encuentro en la Platea América.

 

Un puñado de hinchas venezolanos se hicieron presentes en el Estadio Centenario para presenciar el encuentro. Los visitantes se ubicaron en la Tribuna América y festejaron la histórica victoria de los dirigidos por Richard Páez.

 

Este grupito de caribeños, en ningún momento dejó de alentar a su representativo y en varias oportunidades el grito de: «Venezuela, Venezuela» ganó la noche del Centenario.

 

Antes de comenzar el partido, los fotógrafos de los diversos medios de prensa se encontraban detrás del arco que tras el sorteo ocupó Gustavo Munúa. Al darse cuenta de esto, los reporteros gráficos se trasladaron en bloque para el arco defendido por Gilberto Angelucci a la espera de los goles charrúas. Pero nada de esto ocurrió y fue el arco de Munúa el que recibió la totalidad de los goles del encuentro.

 

Darío Rodríguez cumplió ayer su primer encuentro con la celeste desde que Juan Ramón Carrasco es el entrenador celeste. El ex Peñarol no solo jugó desde el vamos sino que también fue el capitán celeste.

 

Otros dos jugadores que debutaron en estas Eliminatorias fueron «El Rifle» Walter Pandiani y Fernando «Petete» Correa, ambos ingresando en la etapa complementaria. Ninguno de los jugadores de ataque pudo concretar en la red situación alguna no logrando cambiar el rumbo del cotejo.

 

Incluso antes de su entrada al comienzo de la segunda etapa, Pandiani fue reclamado por toda la tribuna Amsterdan que al grito de «Olé, Olé, Olé, Rifle, Rifle» pedía el ingreso del jugador del Deportivo La Coruña. Esto posteriormente sucedió, aunque sin mayores consecuencias.

 

Diego López se debió retirar correctamente expulsado por el árbitro boliviano René Ortubé por doble amonestación.

Por lo tanto, Juan Ramón Carrasco no podrá tenerlo en cuenta para el encuentro ante Perú que se disputará en el Estadio Centenario.

 

López, durante la disputa del primer tiempo, sufrió un corte en la cabeza que le molestó durante el primer tiempo.

Primero le colocaron un apósito, que luego se le salió. Posteriormente le volvieron a poner otro, pero esta vez con un vendaje que solucionó definitivamente la situación

 

Tras el segundo gol venezolano la gente comenzó a retirarse del Estadio Centenario y comenzaron a aparecer los claros en las tribunas, los cuales se agrandaron cuando llegó el tercer y definitivo tanto de la selección «vinotinto».

 

Cuando los dirigidos por Richard Páez liquidaron el encuentro y se dedicaron a tocar el balón como lo hicieron durante todo el encuentro, los parciales que se hicieron presentes en el Estadio Centenario comenzaron a corear el tradicional «Olé, olé». Pero esto no fue todo, ya que también festejaron el tercer tanto conseguido por Juan Arango.

Una cerrada ovación recibieron los «vinotinto» al culminar el cotejo, reconociendo la hinchada local el gran desempeño de los caribeños. Ante esto los venezolanos saludaron con los brazos en alto a la afición, dándose un hecho poco habitual.

 

Pero la Selección de Juan Ramón Carrasco no sólo recibió las «cargadas» de la gente, sino también insultos ante el pésimo rendimiento mostrado durante todo el encuentro. En el segundo tiempo se pudo escuchar: «Pongan más h…, la p….. que los p…..», reclamándole más garra charrúa al equipo.

 

Una situación parecida se vivió con los dos últimos cambios que ordenó el entrenador celeste. Primero sustituyó a Chevantón por Correa, hecho que molesto a la hinchada que entendía que no era el «Cheva» quien debía salir.

Posteriormente colocó a Bueno y sacó a Forlán y nuevamente desde todas las tribunas empezaron a silbar en clara muestra de descontento con el jugador que salía, quien entendían debía quedarse en el terreno de juego.

 

Otro que se llevó una cerrada silbatina fue quien manejaba la red de altoparlantes del Estadio Centenario. Esta persona en el correr del cotejo emitió una grabación con la cual se intentó contagiar a la gente a arengar a Uruguay. Cuando Venezuela convirtió el segundo gol puso la grabación y lo insultaron de «pe a pa».

 

Muchos simpatizantes ubicados en la Platea América y previo a la finalización del encuentro, se encargaron de insultar al DT celeste por la magra actuación del equipo. Una vez finalizado el mismo, los que se llevaron las críticas fueron los jugadores que a medida que se retiraban, lo hacían bajo una lluvia de silbidos e insultos de los hinchas. El único que fue aplaudido fue Walter Pandiani, el ex defensor de Peñarol.

Para los venezolanos todo fue festejo, abrazos, algarabía, gritos de aliento, demostraban la importancia que le dieron a esta victoria. Dicha alegría posteriormente se trasladó al vestuario que con la presencia de algunos dirigentes de aquel país, todo se transformó en una gran fiesta.

 

Algunos hinchas no conformes con la actuación del equipo celeste apedrearon el ómnibus que trasladaba al plantel al Complejo Uruguay Celeste, en tanto el técnico Juan Ramón Carrasco se retiraba del escenario escoltado por la guardia policial.

 

A la salida del Centenario, algunos inconvenientes se suscitaron con parciales celestes. A la salida del vestuario uruguayo, se encontraba estacionado una patrulla policial, que ante el enojo de algunos inadaptados por la derrota, sufrió las consecuencias.

 

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