¡A festejar con "vinotinto"!
Esta noche Uruguay tiene la gran responsabilidad histórica de ganarle a Venezuela como ha acontecido siempre en nuestro estadio Centenario y despejar los fantasmas que llegaron a inquietar a la afición deportiva, alimentados por los últimos antecedentes deportivos obtenidos por los caribeños.
Pero una cosa es nuestro alicaído fútbol local a nivel de clubes, que marcha a tropezones en el plano internacional y otra muy distinta es esta Selección que Carrasco pone en la cancha, regada por talentosos que ponen su jerarquía cada fin de semana al servicio de equipos del fútbol europeo. Y en algunos casos, con resultados personales rutilantes como por ejemplo Javier Chevantón, quizás el uruguayo más destacado en la actualidad.
Eso sin olvidar lo que puede dar Recoba si se inspira de una vez por todas con la Selección, Forlán que pese a jugar poco y nada en el poderoso Manchester inglés es una carta de triunfo, lo que puede aportar el «ruso» Sosa o Ligüera y fundamentalmente Richard Núñez cuando se desprende por izquierda y llega con posibilidades de gol. Todos esperan que vuelva la racha goleadora de Hornos a quien Carrasco le confirmó la titularidad.
En el banco de relevos además hay varios créditos, para el juego aéreo en caso de que se complique, con Pandiani y Romero, o el mismo Carlos Bueno, que es un buen cabeceador. Pero si quiere técnica tiene al Pollo Olivera, que aunque no ha rendido puede dar una mano grande, más lo que puede hacer el «Gato» Romero en su regreso a la Selección (Barbat y Melo completan el banco).
En fin, hay una diferencia entre selecciones, que va más allá de los antecedentes que además son abrumadores en favor de Uruguay. No se puede desmerecer al equipo visitante y por más que ha crecido considerablemente, con jugadores que juegan en el exterior, de todos modos no es descabellado pensar que Uruguay puede sortear este rival sin inconvenientes.
De todos modos, el enemigo principal de la celeste será el propio equipo y la ansiedad de querer hacer un gol en los primeros minutos.
Si ocurre se allanará el camino y podrá jugar más tranquilo buscando ampliar las diferencias. Pero si no ocurre así, los nervios jugarán un papel preponderante. Habrá que tenerle fe a los «Carrascos boys», porque esta es una de las últimas cartas de crédito que tiene el entrenador que poco a poco ha ido perdiendo la confianza de dirigentes y del público.
Prueba de ello es que el estadio no estará colmado como ocurrió en partidos anteriores. Si deja puntos, Carrasco deberá armar las valijas porque su ciclo en la Selección se habrá cerrado.
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