Carrasco hace buena letra
El miércoles ante Venezuela, y en el marco de las Eliminatorias, nuestro combinado tendrá un riguroso examen. Históricamente la superioridad celeste ha sido absoluta jugando en Montevideo, pero el rival ha crecido, y lamentablemente ha habido últimamente resultados contra equipos de aquellos lares que nos han puesto en alerta.
Es un encuentro que cualquier resultado diferente a la victoria supondría un fracaso. El pueblo deportivo todo, pero especialmente el técnico de la Selección, Juan Ramón Carrasco, lo tienen claro.
Mucho se habló de que el cargo del técnico celeste corría peligro, y que un resultado adverso contra el equipo «borra de vino» sellaría un despido.
Ante una situación que asomaba complicada, Carrasco cambió, y según nuestro parecer, con criterio. El técnico se curó en salud, demostró que no tiene ni un pelo de zonzo, y convocó a una flota impresionante de jugadores.
A la popularidad que contó al asumir el cargo, le ha sucedido, por el propio accionar de Carrasco, una crítica que se incrementa al pasar el tiempo.
La pobre actuación celeste en el Preolímpico, la derrota contra Jamaica, y la constante soberbia de la que se hace gala en el ámbito del cuerpo técnico de la Selección nacional habían cambiado los aires para el coach y su gente.
Fue así que al llegar las convocatorias, y viendo que «el horno no estaba para bollos», citó hasta a los excluidos (Pandiani y Darío Rodríguez, por ejemplo) de siempre.
¿Qué se le podrá criticar? Quizás que use a jugadores de la Mutual para jugar contra Cerro por la Selección, pero es en todo caso una crítica minúscula.
El técnico nominó al barrer gran parte de los jugadores que habían sido permanentemente solicitados por la opinión pública, y a ello agregó la concertación pública y difundida de un almuerzo de camaradería con la dirigencia y personalidades futbolísticas, sin duda dos puntos a favor para el coach.
Pareciera que Juan Ramón Carrasco hace buena letra, trabaja en su marketing, y procura mejorar su imagen pública que se venía deteriorando.
En unas semana sabremos si Carrasco cantó como el tero, o realmente quiere cambiar la pisada, dándose cuenta de que la Selección no se maneja con caprichos.
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