El libro del picaflor

 Picaflor, ¿qué novedad tiene para hoy?

 Usted sabe que El Picaflor es un tipo afortunado a la hora de recibir información. De todos los rincones del país lo buscan para pasarle datos que siempre son sometidos al banco de pruebas. Ayer, se contactó un paisano que estaba en el medio del campo y le contó la historia de Sebastián García, el jugador de Independiente que marcó el gol del empate  agónico  el pasado jueves en Avellaneda contra Nacional.

 Es uruguayo; ¿no?

 Sí señor. Es un jugador que tiene muchos méritos, con un pasado curioso que refleja como a veces los entrenadores le erran a la hora de elegir a un futbolista. Los derechos federativos de Sebastián García pertenecen a Tacuarembó FC. El año pasado estuvo en Deportivo Colonia porque el técnico Jorge «Culaca» González le dijo a los dirigentes que no lo quería, que no estaba en sus planes. Con esa opinión del técnico, fue cedido al club de Juan Lacaze que le sirvió de trampolín para ir a los rojos de Avellaneda.

Todos estos datos se los pasó el «gaucho» que estaba en la mitad del campo en el pago de Carlos Gardel.

 El gaucho, parece estar bien informado.

 Según él, conoce muy bien la «cocina» de Tacuarembó FC y los pormenores de la transferencia de Sebastián García y del moreno Píriz a Talleres de Córdoba. Esta es harina de otro costal. Lo más insólito de Sebastián García es que estuvo en Nacional, jugó en las divisiones inferiores y no quedó. No le vieron condiciones. ¿Mire usted?

 No hay peor cuña que la del mismo palo. ¿Quién echó a García de Nacional?

 Esa pregunta no se la puede responder El Picaflor. Hizo contactos, procuró investigar quién fue el técnico que le dio el raje al jugador que el jueves de noche «clavó» a Viera en Avellaneda, pero no lo pudo confirmar. Las vueltas de la pelota, ¿no? El fútbol está lleno de anécdotas como la de Sebastián García. Los periodistas argentinos, que son exigentes, coincidieron en el que «uruguayo» fue decisivo para que Independiente no perdiera en su propio campo de juego. García, anotó uno de los goles más lindos de la actual Copa Libertadores de América y su gol, es un manual perfecto de cómo se debe saltar y conectar un cabezazo ante un centro de la muerte. Se despegó del suelo limpio, trepó hasta lo más alto y desde allá arriba, le colocó la pelota a Viera (que fue una figura trascendente del partido) lejos de su alcance.

Un golazo, donde quedaron de manifiesto las condiciones técnicas del uruguayo que no gustó en las inferiores de Nacional, que después no tuvo lugar en el primer equipo de Tacuarembó, deambuló con mejor suerte por Deportivo Colonia y ahora se ha ganado un lugar en Independiente de Avellaneda. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje