Con el Bicho están salvados
Dicen que antes de la llegada de Luis Silveira a Peñarol de Mar del Plata, los dirigentes del histórico club de la Liga Nacional Argentina discutían sobre la necesidad de contratar a alguien que revolucionara al equipo. Enseguida se pusieron en contacto con Néstor García, ex entrenador de Uruguay, campeón en el 94 con los «manyas» marplatenteses, y éste les dijo a quién necesitaban para salir de la difícil posición en el campeonato. La respuesta no estaba en un jugador del norte, sino en alguien al que sólo le bastaba cruzar el charco: el Bicho, Luis Silveira. Levantaron el tubo, contrataron a Silveira y al segundo partido el Bicho ya era ídolo de media ciudad.
«Me encontré con un equipo que tenía nombres, pero creo que anímicamente de la cabeza estaba muy mal, entregado, y en una situación muy complicada en las posiciones. Hubo un cambio de técnico, conseguimos resultados importantes que fueron los que nos permitieron salir de las últimas posiciones y hoy en día gozamos de un buen lugar en la tabla».
Silveira estuvo una corta estadía en Montevideo, disfrutó de su familia y el sábado en la mañana partió hacia Mar del Plata.
Su vida profesional cambió, no sólo porque llegó a una liga mucho más poderosa sino que además juega en un equipo donde el objetivo es mantener la categoría, aunque a su vez dijo que la presión que el equipo siente es importante ya que en veinte años de creada la Liga Nacional Argentina (LNA), Peñarol es uno de los pocos que no perdió nunca su lugar en la división.
«Estar en una liga más competitiva es haber dado un paso adelante, pero a su vez un desafío, porque se trata de saber si estaba preparado para enfrentarla. Hasta ahora me ha ido bastante bien en una liga con un juego de mucho contacto físico, duro, y en una liga donde estas constantemente viajando entre cuatrocientos y mil kilómetros por día, algo muy normal para ellos y a lo que uno se debe acostumbrar. El objetivo para Peñarol es casi tan importante como lo era con Defensor Sporting salir campeón. Peñarol es uno de los pocos equipos que desde la creación de la Liga Argentina nunca descendió, o sea que en este sentido hay mucha presión».
Uruguayo, uruguayo…
Desde que pisó Mar Del Plata, Luis Silveira se ganó el afecto de la parcialidad por su clásica entrega, aunque no sólo su rol dentro del equipo es la defensa porque incluso el técnico le dio vía libre para tirar. Esto lo aprovechó a tal punto que es uno de los goleadores del equipo, pero para no perder la costumbre es uno de los dos mejores defensores.
«Desde que llegué me han tratado muy bien, porque además las cosas han ido rodando bien. El haber ido a una liga de mayor nivel elevó mi juego. Al principio yo creí que lo mío iba a pasar más por lo defensivo, pero se precisaba también mucha ofensiva. Por otro lado la gente me ha mostrado su respaldo, al segundo partido coreaban «uruguayo, uruguayo» y eso te pone como loco, además tienen un muy buen concepto del uruguayo, y cuando ven que uno pone lo que conocen como garra charrúa, quedan fascinados».
Recomendado por el Che
Néstor García tiene mucho que ver en la llegada de Luis Silveira a Peñarol, aunque también pudo haber llegado a integrar el propio equipo del ex seleccionador uruguayo. Silveira reconoció la actitud del bahiense, quien además influyó en el propio nivel de juego del jugador.
«Los dirigentes de Peñarol estaban viendo que podían hacer para levantar el equipo y analizaban la posibilidad de recambiar al extranjero. Estaba Darryl Johnson, pero no porque jugase mal sino que precisaban alguien que revolucionara un poco el asunto. Y bueno. ellos hablaron con Néstor, y me recomendó. Por otro lado creo que en este momento en Peñarol mucho tiene él que ver, me enseñó a ponerme fino en algunas cosas, a ser más prolijo, más ofensivo y a su vez más completo».
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