El libro del Picaflor

Picaflor; ¿qué tiene para regalarnos hoy?

–En primer lugar, El Picaflor quiere adelantarle que está haciendo una investigación que, de confirmarse, va a desactivar una nueva bomba en el fútbol uruguayo. Por ahora es lo único que le puede adelantar, no quiere aportarle más datos porque hay gente que está colaborando que pidió discreción. Pero mire que si se confirma la sospecha, la noticia va a sacudir el ambiente futbolístico y va a tener repercusión en todo el continente.

No me deje con la espina clavada, por lo menos deme una pista.

–Imposible. El plumífero se compromete a darle con lujo de detalles en la edición de mañana, la información. Si se confirma será una bomba atómica y si no quedará en un petardo brasileño de poca intensidad. Múnase de paciencia que en 24 horas se develará el secreto.

–¿Tiene algo bueno para hoy?

–Sí señor. El Picaflor se encontró ayer de tarde con un muy allegado a Danubio F.C. que le pasó una serie de datos jugosos. Por ejemplo, le confesó que el Pato Sosa estuvo a punto de tomarse el avión y volverse para Montevideo, después de haber firmado contrato con el Spartak.

–¿Qué le pasó?

–Lo mismo que le ha ocurrido a todos los uruguayos que han ido al fútbol de Rusia. No se adaptan al clima, a las ciudades, al modo de vida de los rusos. A las naturales dificultades del idioma –una barrera muy difícil de superar– se suma la frialdad de los europeos que no le dan pelota a los sudacas. Y el Pato Sosa extraña un disparate. Un día llamó a su familia y le dijo: «Me vuelvo para Montevideo. Si en Danubio no me quieren, no juego más al fútbol y aunque tenga que salir a robar para darle de comer a mi hijo prefiero esto a soportar esta vida aquí en Rusia». Esto confirma una vez más que la plata no es todo en la vida; ¿no?

–Pensar que el año pasado, el Pato Sosa decía en la prensa que su ciclo en Danubio había terminado y que estaba deseando un pase al exterior.

–Es cierto. Ese discurso es muy reiterativo en la mayoría de los futbolistas que representa el Grupo Casal. Cuando los están por vender, los jugadores empiezan a declarar que su ciclo se está terminando en Uruguay pero cuando tienen que salir a afrontar la realidad de medios más competitivos, comienzan a extrañar y añorar al paisito. El Pato Sosa no fue la excepción. Los rusos están locos de la vida con él y para que no se les venga, ya le mandaron buscar a su esposa e hijo y en poco tiempo viaja la cuñada mayor, que se instalará en Rusia para acompañar a su hermana, cuando el futbolista esté concentrado.

–Menos mal que ahora se hizo el pase de Bruno Silva ¿no?

–Este es un dato muy interesante. Según le comentó este allegado danubiano al plumífero, a Bruno Silva le llevan para que acompañe al Pato Sosa. No está en los planes del técnico ni del Spartak pero como los rusos quieren sí o sí al Pato, hicieron el esfuerzo de incorporar al volante danubiano a pesar de que no es lo que necesita el técnico. Esto le pinta de cuerpo entero el interés que tiene el Spartak por el volante de la selección nacional.

–¿Usted cree que Carrasco lo va a citar al Pato después de la respuesta que le dio a Torena?

–Ese es un problema de Carrasco. El jugador quiere venir a la selección. Si JR considera que tiene un lugar en el plantel lo único que tiene que hacer es convocarlo a través de la gerencia deportiva.

Quedó claro que Torena no se oponía al pase del Pato; pretendía que jugara en Jamaica. Ahora, la última palabra la tiene Carrasco. Lo que está claro es que el ex volante de Danubio es casi insustituible en la selección. En todas las conversaciones telefónicas que ha mantenido con sus familiares y amigos les ha expresado que espera ser citado para la selección lo que confirma su buena disposición.

Si el entrenador celeste considera que no debe venir, él será responsable de esta decisión.

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