Ney Castillo: "No sé si vale la pena tanto esfuerzo"
La danza dantesca de varios hinchas apilados, descargando su bronca contra las butacas recientemente instaladas en las tribunas del Estadio, fue lo grotesco de un espectáculo deportivo. El resultado de ese «ritual incendiario» son alrededor de 800 butacas inutilizadas y un montón de interrogantes que quedan flotando, no sólo acerca de la seguridad asignada ese día sino de la posibilidad de eliminar definitivamente todas las butacas de las «cabeceras» del Centenario
El presidente de CAFO, Ney Castillo consultado por LA REPUBLICA GOLES señaló que: «Evidentemente las medidas que se tomaron no fueron las suficientes», porque al final del partido «observamos cómo una treintena de personajes se apoderaban de la tribuna y con total tranquilidad y sin que interviniera la seguridad prevista para ese día, se dedicaron a destrozar las butacas y a incendiarlas».
Mas de 800 butacas inutilizadas fue el saldo de esa «aventura» de los enloquecidos hinchas..«Realmente nos cuestionamos si vale la pena tanto esfuerzo, cuando vemos como un minúsculo grupo de individuos arremete contra un bien público, mientras los efectivos policiales se quedan en su lugar sin intervenir hasta que se fue el último hincha de la tribuna, que además salió como cualquier otro asistente al estadio, solo que media hora más tarde», indicó Castillo.
El presidente de CAFO sostuvo que en cierto momento se acercó a un efectivo policial encargado y le manifestó que entendía que la situación ameritaba la intervención de la seguridad. «Pero me contestó que solamente recibía órdenes, por lo que me llama poderosamente la atención, porque se gastó mucho dinero en cuanto a seguridad, se trajo una dotación de bomberos –porque se había hablado de que se podía dar una situación como esa– y sin embargo, los hinchas se fueron realmente cuando se aburrieron de destrozar». Para Castillo queda una «sensación de impotencia» detrás de esto porque «esta situación había que haberla cortado de raíz y sin embargo nada se hizo para impedirlo».
Castillo finalmente indicó que más allá del valor de cada butaca (aproximadamente 10 dólares) «está el esfuerzo de mucha gente, que colaboró para que el espectáculo deportivo tuviera otro colorido. Habrá que ver si vale la pena reparar las butacas faltantes o decidir eliminarlas definitivamente para que no vuelvan a suceder hechos de esta índole».
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