"No tenemos ni que nombrar a nuestros rivales"
Cuesta creer que apenas habían pasado algunas horas desde la finalización del clásico y cuando aún no se habían acallado los festejos del triunfo, el título con vuelta olímpica en la cara del rival de todas las horas, cuando el equipo estaba nuevamente entrenando.
Evidentemente que los abrazos y la alegría por la obtención del Apertura, hacían que se trabajara un poco más distendidos, pero con la convicción plena de que todavía queda mucho camino por recorrer.
La seriedad de siempre, la misma concentración en el trabajo, como si nada hubiera pasado. El cuerpo técnico dispuso que ayer mismo se volviera a los entrenamientos, para que los jugadores que participaron del partido realizaran estiramiento muscular y trabajos regenerativos, mientras que el resto del plantel hizo fútbol en espacios reducidos. Y como siempre, supervisando todo, allí está el hombre: flaco, alto, con su barba característica y esa seriedad casi permanente, que sólo dio paso a una sonrisa el pasado domingo varios minutos después de terminado el partido. Ni presentarlo sería necesario, estamos hablando de Hugo De León.
«El Hugo», como lo llaman sus hinchas, representa para Nacional la típica imagen del hombre ganador, del que quiere salir victorioso siempre, y así lo demuestra en cada afirmación: «Nosotros queremos ganar y dar la vuelta olímpica siempre, en cada campeonato que juguemos y contra cualquier rival, no importa quién sea. En este torneo se dio que pudimos llegar al título enfrentando al clásico rival y nosotros debíamos aprovechar esa oportunidad, como si hubiera sido contra cualquier otro equipo. Lo que puede tener de especial dar la vuelta en un clásico lo valora el hincha, vale por la emoción del aficionado, que lo celebra de una manera especial».
«En los clásicos no se mira la tabla de posiciones»
Ganar un campeonato de esta manera, anticipadamente cuando aún faltan dos fechas y sacando una clara diferencia de puntos, puede marcar una gran diferencia de rendimiento entre los equipos participantes. Al respecto De León afirmó que: «Cuando un equipo le ha ganado a la mayoría de sus rivales, y ha sacado una diferencia de puntos importante es porque fue superior al resto a lo largo del certamen. Y especialmente en este campeonato creo que sí, que fuimos muy superiores a los demás equipos».
En la semana previa al clásico se había especulado mucho con que Nacional no estaba obligado a ganar, que podía especular, lo que en definitiva no se dio en los hechos.
El barbado entrenador albo explicó que el clásico «para mí era sólo uno más de los diecisiete partidos que salimos a ganar en el campeonato. Por eso intentamos jugar de la misma forma que lo hicimos en todo el Apertura, buscando ser protagonistas siempre y tratando de desarrollar nuestro juego».
«Por supuesto que tenía cosas que cuidar de Peñarol, pero como cuidamos también de los demás equipos. A todos los estudiamos antes de cada partido, además en los clásicos no se mira la tabla».
Para algunos hinchas, el partido del domingo significaba una revancha especial por las finales del año pasado, pero no para el técnico parquense: «el fútbol todos los días da revancha», precisó al tiempo que agregó que siempre que se pierde, al domingo o miércoles siguiente tenés la revancha y «no hay que buscar partidos especiales, el que no sepa eso no sabe a que está jugando», señaló con su habitual y frontal forma de ver las cosas.
«En el Clausura, queremos salir a ganar para demostrar que somos el mejor equipo»
Da la sensación que para De León no hay mucho lugar para los festejos al asegurar que: «En esto no hay descanso, ya el jueves tenemos que jugar contra Defensor y después con River, que son dos rivales directos nuestros. Entonces no podemos distraernos, tenemos que mantener el buen nivel de juego en estos dos partidos y luego en el Clausura, en el que queremos salir a jugar bien y a ganar como siempre, para demostrar ganando los dos torneos que somos el mejor equipo».
Las ganas de trabajar están intactas, la motivación también. De León conoce a la perfección a su plantel y algunas veces ha tomado decisiones que sorprenden al ambiente futbolístico, pero todas –equivocadas o no– tienen un motivo, que muchas veces el riverense ha preferido no hacer público, aún a riesgo de ser criticado. Pero «El Hugo» se ha metido en el corazón de la hinchada tricolor, erigiéndose en uno de los máximos ídolos de los últimos tiempos, liderando como jugador aquellas conquistas de América de 1980 y 1988, volviendo para ser Campeón Uruguayo después de nueve años en 1992, y ya como entrenador, cortar la racha del tradicional adversario en 1998. Por eso es que la hinchada le ha dedicado un cántico diciendo: «…si querés saber de fútbol, preguntále a De León», que lejos de enorgullecerlo, lo lleva a sentenciar: «no veo por qué para halagar a alguien se debe nombrar a otro menospreciándolo. Deberíamos aprender a defender cada uno lo nuestro, a luchar por lo nuestro pero sin denostar ni agredir, ni siquiera nombrar a nuestros ocasionales rivales».
Con esa seriedad que a veces casi linda en la antipatía, pero con la firmeza y la entereza que lo caracteriza, Hugo De León ya piensa en el Clausura, tratando de corregir los errores del año anterior. A comienzos de año se habló de su partida de Nacional, pero finalmente decidió quedarse por una razón fundamentalmente: no quiso irse cuando su equipo había perdido una final. Por todo eso, no por lucimiento personal, sino por estilo de vida, quiere ser otra vez el técnico del Campeón Uruguayo, respetando a todos, fundamentalmente a sus rivales, pero con el convencimiento pleno de que con su estilo, con su forma de jugar al fútbol, es mucho más factible ganar. Como en aquella inolvidable gesta del ´80. Veinte años después, pero siempre siendo «El Hugo».
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