La primera en casa
por Enrique Yannuzzi
Nacional ya tiene en su casa la mitad del año. Una circunstancia que se repite desde 1997, ganando indefectiblemente el Apertura. En el año mencionado perdió en semifinales con Peñarol el título, en el 98 repitió en el Clausura y ganó el primer «gordo» del Uruguayo y en el 99 historia fresca, de finales pérdidas con el rival de todas las horas. Ahora en el 2000, los tricolores no sólo ganan el primer torneo del año, sino que están invictos y tuvieron la inmensa felicidad, incomparable para sus hinchas, de dar la vuelta Olímpica frente a Peñarol.
Seis meses redondos en el medio local, quince partidos, trece triunfos y apenas dos empates, demuestran a las claras, que el equipo de Hugo De León es el justo y lógico campeón.
Gran acierto
Hugo De León tuvo un gran acierto, para mí el más importante de todos, no se enloqueció con la derrota final del 99 y mantuvo prácticamente la base de los últimos dos años.
Recuperó a Romay, confirmó los laterales y Jorgeão. Esperó hasta el cierre de pase y puso la frutilla en la torta, con la llegada del mejor defensa uruguayo a nivel local, me refiero al dos de la selección, Alejandro Lembo.
Más allá de algunas dudas con Bergara, cuando vio el vuelo que tomaba en sus actuaciones lo dejó y el «Laca» se transformó en unas de las muy buenas figuras del campeón. Recuperó a Del Campo, la presencia de Lembo fue fundamental y también volvió a su nivel el internacional Jorgeão.
Diez goles en contra en quince partidos, están avalando este accionar defensivo del bolsilludo.
Se la jugó por Oscar J. Morales, un relojito, un jugador táctico por excelencia, no faltó nunca y siempre estuvo seis puntos, jugador clave. Rápidamente se quedó sin Camejo, un jugador sumamente importante y en su lugar apareció Scotti de gran campeonato. De todas formas cuando se venía el clásico, empezó a poner a Vanzini, porque De León estaba seguro que el «Palillo» en ese tipo de partidos no falla.
De todos los que eligió el técnico, sólo no estuvieron en un gran destaque Adalto, que se lesionó y recién está a la orden, y el Polillita Da Silva que no caminó.
En definitiva el gran acierto estuvo en el buen manejo del plantel que tuvo el riverense. A veces el blanco contó con un zaguero y tres delanteros, en otras oportunidades fueron quedando afuera jugadores como Sergio Martínez y hasta el propio Regueiro. Este último es un claro ejemplo; frente a Tacuarembó fue fundamental para lograr los tres puntos y el domingo no estuvo ni siquiera en el banco de suplentes.
Además De León juega con catorce, nunca se queda con los cambios en el banco, ese es muy importante. También estoy convencido de que en el festejo medido de Nacional por la obtención del Apertura, tuvo mucho que ver la influencia de su entrenador, que esta vez les hizo comprender que aún faltan muchos fines de semana con fútbol por el torneo uruguayo y para eso siempre hay que estar mentalizado: con cada domingo se jugará una final.
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