El libro del Picaflor
Picaflor, ¡qué bombazo metió ayer!
¿Vio? A las 8.00 de la mañana ya sonaban los teléfonos en Punta del Este y Montevideo por la información. De acuerdo a otros contactos que mantuvo El Picaflor no es la primera vez que el integrante del Grupo Casal, Gonzalo Madrid, se involucra en un hecho de violencia. Claro, en otras oportunidades chocó con el horcón del medio y tuvo que tomarse los vientos porque los contrincantes eran pesos pesados de verdad.
¿Y para hoy que menú nos va a servir?
Un plato variado pero rico en proteínas y vitaminas de información.
Vaya al grano y déjese de embromar.
¿Usted vio la austeridad que rodeó al cónclave en la Mutual el pasado jueves?
Vi en las fotos de LA REPUBLICA y en la televisión dos botellas de soda, ocho vasos en una bandeja de plástico y nada más.
Exactamente… Detrás de Figueredo estaba el famoso ventilador que Enrique Saravia le había comentado al presidente de la AUF, tenía para combatir las jornadas de calor, contrastando con los sofisticados aparatos de aire acondicionado que tiene el presidente en su búnker de la calle Guayabo. La escenografía estaba al tono de la situación crítica que viven los futbolistas. Fíjese usted qué paradoja se da por el lado de los dirigentes. Mientras Figueredo decía en la Mutual que los clubes no pueden pagar más salarios de los que ofrecieron, que sus economías no aguantan más, a veinte cuadras, en la parrillada «El entrevero», los dirigentes de la Segunda División Profesional se reunían en una Asamblea para resolver temas de esa divisional.
Parece una tomadura de pelo, ¿no?
No resiste el menor análisis lógico. Figueredo debería decirle a Ovidio Cabal que no haga más este tipo de asambleas fuera del ámbito de la AUF, porque aunque paguen los dirigentes de su propio bolsillo, están dando un mensaje a la afición deportiva que contrasta con el estado de pobreza que ellos esgrimen cuando negocian con la Mutual.
Troquílido, sáqueme una duda que tengo, ¿a qué se debió la presencia de Osvaldo Giménez en la Mutual?
Perdón, usted no le pida al Troquílido que haga magia porque no puede. Está claro que Figueredo no va a resolver nada que le diga Giménez, seguramente lo llevó, como biocatalizador para distender los ánimos porque el gerente deportivo de la AUF tiene buena relación con varios dirigentes de la Mutual. De todos modos, ese objetivo no se cumplió porque a la hora de hablar de los salarios los muchachos de la gremial volvieron a levantar la bandera de los 5 y 10 salarios mínimos nacionales.
Y tal cual lo ha venido informando LA REPUBLICA hace varios meses (están los documentos para certificar esto), si los clubes no levantan la contraoferta por lo menos a 8 y 4 salarios, el conflicto no se levanta; en todo caso se va a agudizar y puede peligrar la participación de Nacional, Peñarol y Fénix en la Copa Libertadores de América. Esto no es verso y Figueredo ya se dio cuenta que si los clubes no remontan la apuesta, van a tener que postergar nuevamente el comienzo del Clasificatorio porque con los números actuales la Mutual no modificará su firme posición. *
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