EL ULTIMO RECUERDO EN EL CENTENARIO

El barro salvó a los rojos

Cuatro veces se enfrentaron tricolores y «diablos rojos» en la historia de la Copa Libertadores, con la particularidad de que cada choque se distancia veinte años del anterior, además de que los de Avellaneda jamás perdieron frente a Nacional; tanto en 1964 como en 1984 los del Parque Central cayeron en Buenos Aires y apenas empataron en el Centenario. El último choque entre los rivales de mañana correspondió a la segunda fase de la Libertadores 84´, en la que ambos compartían la llave semifinal con Universidad Católica de Chile: en una noche fría tras un día tormentoso, el terreno de juego del Estadio Centenario presenciaba un empate a un gol, a pesar del amplio dominio tricolor.

Una y otra vez el arquero uruguayo de Independiente, Carlos Goyén, había ahogado el grito de gol de los hinchas tricolores, hasta que la presión del equipo uruguayo se había hecho insostenible; desde fuera del área, el «diez» albo Juan Ramón Carrasco sacó un derechazo impresionante -un verdadero «bombazo»- que dio en el pecho del golero y se le fue por encima de la cabeza, rumbo al arco. Cuando medio Centenario saltó para gritar el gol de la victoria, Goyén se dio media vuelta para ver como la pelota picaba y entraba en su valla, pero grande fue la sorpresa de todos cuando a unos veinte centímetros de la línea, el balón -en vez de picar- quedó «muerto» en el barro … el arquero caminó hacia atrás un par de pasos, estiró sus brazos y atrapó sin inconvenientes el preciado tesoro que descansaba inmóvil. Minutos después, el juez pitó el final y los rojos dejaron fuera de la Copa a Nacional, ayudados por el barro …

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