NO ESPEREMOS UN GRAN CLASICO, PERO SI MUCHA EMOCION

Nacional va por el título y Peñarol "por hacerle daño"

Por JUAN H. ALFONZO

Que todos los clásicos son diferentes no es secreto para nadie. Cada uno de esos enfrentamientos tiene detalles propios, circunstancias particulares, que lo hacen único, incomparable. El de esta tarde no es la excepción y reúne en la expectativa previa al partido la esperanza de Nacional de dar la vuelta olímpica en la cara de sus rivales de siempre, y la ansiedad aurinegra por arruinarle la fiesta a los tricolores, porque nunca será igual el festejo por el logro de un campeonato cuando se ha perdido el encuentro más trascendente y se sufren las «cargadas» consiguientes.

Quiere decir entonces que, pese a que la ventaja parquense en las posiciones es poco menos que indescontable, la situación planteada más arriba hace que el enfrentamiento tenga sumo interés, el que nace de la rivalidad impresionante de esas casacas, que aglutinan a la gran mayoría de los aficionados al fútbol de nuestro país. Como prueba de lo que afirmamos está la fabulosa venta de entradas anticipada, que se hizo a gran ritmo ante la enorme demanda de los aficionados. Siempre se le encontrarán atractivos a la lucha clásica aunque, como en este caso, la distancia –ocho puntos– entre los protagonistas podría significar un factor negativo para la convocatoria de hinchas carboneros. No fue así y el aliento será parejo y constante, como corresponde a los dos grandes del fútbol uruguayo.

Nacional es más firme atrás

Los tricolores marchan primeros e invictos, con sólo cuatro puntos perdidos, producto de sendos empates ante Rentistas y Cerro. Eso, cuando llegamos a la décimoquinta fecha, parece constituirse en un antecedente importante en cuanto al poderío del equipo del Parque Central. Sin embargo, la trayectoria del líder ha sido muy irregular, con picos altos, por ejemplo, el segundo tiempo frente a Danubio, el partido contra Bella Vista, y alguna aceptable labor aislada, y actuaciones francamente deficitarias, como las expuestas en los dos últimos compromisos, ante Villa Española y Tacuarembó F.C., en luchas que resolvió a su favor pero sufriendo hasta el final. ¿Cómo se justifica entonces ese pomposo título de puntero invicto? En una defensa bastante segura, que tiene a Alejandro Lembo como máxima figura, que le da valor a cada uno de los goles que conquista el elenco, porque se hace complicado para los adversarios vencer a Romay, y en el nivel mediocre que han exhibido las demás instituciones participantes en el torneo. Otro aspecto importante es que Nacional tiene a Alvez como su goleador, pero cuando le atacó «la sequía» en buena parte de este certamen, aparecieron otros, como el nombrado Lembo, o del Campo, o Varela, o Sosa, pera tomar su lugar, lo que le dio otras vías de llegada al elenco de Hugo de León.

Peñarol es más en ofensiva

Aunque su rendimiento ha sido muy desparejo hasta el presente es indudable que Peñarol cuenta en sus filas, del medio de la cancha hacia adelante, con hombres importantes, capaces de llegar al gol de distintas maneras. El cerebro creador de Pablo Bengoechea, la inventiva de Antonio Pacheco, la fuerza goleadora de Walter Pandiani, la dinámica de Gabriel Cedrés, y la espectacular forma en que los aurinegros van a cabecear los envíos de pelota quieta de su capitán, otorgan al equipo carbonero un poderío ofensivo, que pese a haberse mostrado sólo por ráfagas, puede aparecer en cualquier momento, como ya lo ha hecho en clásicos anteriores. El talón de Aquiles de los mirasoles está en su sector defensivo, donde se realizan cambios constantemente sin lograr la producción estable que se necesita para que el conjunto tenga el equilibrio indispensable para llegar a realizaciones trascendentes. El arquero Federico Elduayen alterna grandes atajadas con errores gruesos, producto de no haber alcanzado todavía estabilidad en su accionar. Cafú y Darío Rodríguez cumplen con eficiencia en los laterales pero el problema está radicado en los zagueros centrales. Los dos De los Santos, Joe Bizera y Oscar Aguirregaray, éste en menor medida, han jugado sin mayor éxito, sufriendo mucho cuando son enfrentados con pelota dominada, e incluso a Peñarol le hicieron varios goles de cabeza, factor que en temporadas anteriores no sucedía. Esta vez estarán en esas posiciones Marcelo De los Santos y Bizera, siendo una incógnita lo que mostrarán ante la velocidad de Alvez y Varela.

Los posibles planteamientos tácticos

Peñarol gusta jugar de contragolpe. Incluso lo ha hecho por la Copa Libertadores en el Centenario, lo que sorprendió a más de un entrenador visitante. La inteligencia de Pacheco, la polenta de Pandiani, los envíos de Bengoechea y las subidas por sorpresa de los laterales, son cartas de jerarquía del equipo de Julio Ribas. Pero Nacional lo sabe y seguramente no le brindará la oportunidad de practicar esa modalidad de ataque. El que tiene que buscar el triunfo es el conjunto carbonero –a los tricolores les sirve el empate, aunque de darse el mismo no podrán conseguir el título todavía al haber ganado Danubio en la víspera– y lo más probable es que deba tomar la iniciativa e ir a la ofensiva. Los parquenses también saben utilizar el contraataque por la rapidez de sus delanteros y el acompañamiento de Del Campo y Bergara por las extremas. Será un partido muy táctico, en el que se llevará los puntos el que pueda imponer la modalidad de juego que más se avenga a las condiciones de sus hombres. Los últimos rendimientos de los rivales no dan para ser optimistas en cuanto a la calidad del espectáculo pero, eso sí, la emoción está asegurada, como corresponde a un clásico que se precie. Ojalá que todo transcurra dentro de la normalidad exigible para un acontecimiento deportivo de la magnitud del que se llevará a cabo esta tarde en el Monumento del Fútbol Mundial.

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