En el ocaso de su carrera, Bello espera el clásico jugando al truco

Por DANIEL BIANCHI

No es un partido más, es el clásico del fútbol uruguayo.

Todo un país pendiente del resultado, noventa minutos que determinarán el festejo de unos y la tristeza de otros.

En este marco, el árbitro se constituye en un personaje central. De acuerdo a su desempeño, puede transformarse en el hombre de la semana, donde muchas veces los derrotados cargan sus culpas sobre él.

El Colegio de Arbitros apostó a la experiencia, por eso Daniel Bello ha sido nominado para este clásico a cinco meses de su retiro: «Somos una terna experiente, ya que mis colaboradores, con 44 años, están, igual que yo, muy cerca del retiro».

El presidente de la gremial tiene una capacidad política que lo ha llevado a trascender en la esfera arbitral.

Desde hace varios años está en la cúspide gremial, y los árbitros desde ese entonces han cosechado logros muy importantes.

Volviendo al partido clásico, está claro que no es un partido más: «Es el encuentro esperado por todo árbitro, juegan los grandes de nuestro fútbol con Estadio lleno. Es el espectáculo deportivo más importante. En lo particular me pone muy contento ser partícipe del mismo».

La semana previa no es la misma que las de siempre: los amigos le gastan bromas, su señora, Silvia, y su hija María Fernanda, al margen de sus preferencias deportivas, alentarán un buen desempeño del varón de la casa, Daniel Bello.

Sin embargo, para su mascota «Flora», una perrita de cuatro años, el día no será distinto a los demás: «Es el primer titular del domingo a las 8 y 30, ya que tengo que sacarla al paseo mañanero como todos los días.

El domingo para mí no cambia, me levanto a la misma hora, 8 de la mañana, luego el desayuno y no almuerzo esperando el partido. A las 13.00 horas nos juntamos con nuestros compañeros en el domicilio de uno de ellos y media hora más tarde partimos hacia el Estadio.

Pensamos que vamos estar allí sobre las 14.00 horas. El Mayor Cipollini dispuso una guardia que nos acompañará al Centenario, tal cual ocurre en los partidos de alto riesgo.

–¿Qué espera del partido?

–Fundamentalmente, colaboración de los deportistas, y como son buenos profesionales, estoy seguro que la voy a tener.

El factor suerte también influye. Deseo que sea un buen partido y en lo particular pasar desapercibido.

Es el décimo clásico que me toca arbitrar. Tuve de todo, buenos, regulares y de los otros en materia de arbitrajes.

–¿Alguna cábala o hecho especial?

–Cábala no. Lo que puedo decir es que mi compañero William Martínez llevará cartas y jugaremos al truco en las horas previas al partido.

Todavía no están dispuestas las parejas, pero seguro que habrá por lo menos un partido de truco en nuestro vestuario.

–¿Existe una planificación con sus colaboradores?

–Sí. En principio ajustaremos algunos detalles sobre las 13.00 horas, cuando nos encontremos para ir al Estadio. Luego, a media hora del partido, culminaremos una planificación de lo que es el trabajo de la cuarteta, pues con Martínez como con Faina nos conocemos desde hace veinte años en esto del arbitraje.

–¿Habrá luego del partido un encuentro para analizar el desempeño de su tarea?

–Está previsto un agasajo que realizo a mis compañeros. Es de estilo ir a tomar algo con los compañeros de cuarteta, y el que paga es el árbitro central, por lo que no me salvo de invitar a mis compañeros.

Una terna veterana tendrá la tarea de impartir justicia en el partido más importante del país, Peñarol – Nacional, quizá el último clásico, ya que a fin de año se retiran. En el caso de Adolfo Faina es seguro que, por prescripción médica, arbitre el último partido de su carrera.

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