Conmoción por asesinato de Albeiro Usuriaga
La muerte a balazos del ex futbolista Albeiro «Palomo» Usuriaga revivió oscuros episodios del balompié colombiano, como los asesinatos en extrañas circunstancias de varios jugadores y los vínculos en años pasados entre el narcotráfico y algunos clubes de la Primera División.
Usuriaga, de 37 años, se sumó a una saga de futbolistas y dirigentes colombianos asesinados en los últimos años, entre quienes están varios de sus compañeros del Atlético Nacional que ganó la Copa Libertadores de América de 1989.
En 1993, el delantero Omar «Torito» Cañas fue muerto violentamente en Medellín en un episodio que la Policía atribuyó a un ajuste de cuentas entre bandas de narcotraficantes.
Un año después fue asesinado el defensor Andrés Escobar, baleado en la madrugada del 2 de julio a la salida de un bar de Medellín, pocos días después de anotar un autogol en el partido que Colombia perdió 2-0 con Estados Unidos en el Mundial de 1994, y cuyo resultado supuso la eliminación prematura del once cafetero en la ronda inicial del torneo.
En 1996 el mediocampista Felipe Pérez, quien estuvo en prisión por vínculos con el desarticulado cártel cocainero de Medellín, que dirigía el extinto capo del narcotráfico Pablo Escobar, fue asesinado. Ese mismo año, el juvenil mediocampista Arley Rodríguez, del Independiente Medellín, fue muerto a balazos por desconocidos, al igual que el novel volante creativo Juan Guillermo Villa, de Atlético Nacional, quien en 1999 murió al tratar de evitar el robo de su automóvil. En 2001 el ex futbolista Norberto Cadavid, quien actuó en la selección y en varios clubes cafeteros en la década de los ochenta, fue asesinado a tiros por desconocidos en Medellín cuando se encontraba en compañía de varias personas en un estacionamiento de autobuses. Por su parte, en 2002 el delantero Jairo Calanche Zulbarán, quien actuó en seleccionados nacionales de menores y varios clubes locales de Primera División en la década de los noventa, fue asesinado en la caribeña ciudad de Santa Marta presuntamente por paramilitares de extrema derecha.
Dirigentes y árbitros también fueron víctimas
Asimismo, en extraños hechos fueron asesinados en 1986 los directivos Pablo Correa Ramos, dirigente del Independiente Medellín; Octavio Piedrahita, ex propietario de Atlético Nacional y Pereira; y Carlos Arturo Mejía, miembro del Comité Organizador del Sudamericano Sub 20 que organizó Colombia en 1987, y en 2002 el principal accionista de Independiente Santa Fe, César Villegas.
‘También el árbitro Alvaro Ortega fue víctima de las balas en Medellín en 1989, aparentemente por apostadores ligados al narcotráfico. *
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