No garantizó resultados pero la respuesta fue notable
Por Marcelo Oliva
Días antes de la partida del seleccionado uruguayo juvenil Sub 19 al Sudamericano de la categoría en Colombia, Alejandro González, técnico del seleccionado, nos manifestó que no garantizaba grandes logros aunque estando en la competencia es lógico que todos quieran ganar.
El cuerpo técnico, al igual que todos los que rodeaban a este grupo juvenil, sabían de sus carencias que no sólo las sufre esta generación sino todo el basquetbol uruguayo.
La misma se llama estatura. Cuando se sale a competir a nivel internacional, es el déficit de las selecciones uruguayas, y sólo el ejemplo del 81 vale para recordar esta realidad. Luis Eduardo Pierri, quien jugó 20 años al servicio del seleccionado celeste, era el jugador más alto cuando Uruguay consiguió el título de Campeón Sudamericano Juvenil en nuestro país.
Lo hecho por Uruguay en Colombia fue digno, elogiable desde todo punto de vista. En primer término se sacó una espina de arriba, logrando vencer a Paraguay, selección que en los últimos tiempos a nivel de formativas derrotó a los nuestros en reiteradas ocasiones. Luego se obtuvo un triunfo espectacular ante Colombia frente a 7.000 mil personas, y rematando la serie con victoria ente el débil Ecuador.
La única mancha en esta fase previa al hexagonal fue la pálida actuación ante Brasil, defensor del título, en el debut.
Uruguay no tuvo demasiadas figuras individuales, su carta de presentación fue siempre el juego de equipo, sacando a relucir sus virtudes en defensa y ofensiva, mostrando un grupo mentalizado y concentrado antes y durante los juegos.
El triunfo ante Venezuela en el hexagonal fue producto de la concentración, de la ansiedad por no perder y de aferrarse a la esperanza de alcanzar un lugar en el podio.
Ante Argentina la historia parecía complicada, aunque Uruguay se las ingenió y le planteó un buen primer tiempo, pero luego Argentina fue superior.
De todos modos, Uruguay no bajó los brazos e intentó siempre acortar distancias ante la supremacía albiceleste.
Este grupo, al mando de Alejandro González, con la asistencia de Daniel Alvarez, con la preparación física del «profe» Marcelo Tost, quien no pudo estar en Cali, y el resto de los integrantes del cuerpo técnico apoyados por la dirigencia del basquetbol de formativas que preside Juan Chifflet, se mereció un lugar en el podio esta vez.
No pudo ser por esas cosas, por la suerte, que tantas veces estuvo de nuestro lado y que esta vez nos jugó una mala pasada. Uruguay jugó siete partidos, ganó cinco, perdió dos y por diferencia de goles quedó cuarto en el escalón final cuando igualaba en la tercera colocación con Venezuela.
Uruguay se vuelve a ganar el respeto en formativas, quedó claro el mensaje en Colombia: se está trabajando seriamente. Los juveniles se ganaron la simpatía del pueblo colombiano y las felicitaciones del presidente de Consubásquet por lo hecho en cancha.
Quienes rodeamos y amamos al basquetbol, estamos agradecidos por lo hecho por los juveniles del «Yayo» González.
Compartí tu opinión con toda la comunidad