El húngaro Miklos Feher, sepultado ayer en su ciudad natal de Gyor

Alrededor de un millar de hinchas, familiares y jugadores de distintos equipos rindieron un homenaje final a Miklos Feher, ayer en el entierro del futbolista muerto repentinamente el domingo durante un partido en Portugal.

En la pequeña capilla de su ciudad natal de Gyor, en el Oeste de Hungría, todo el equipo de Benfica, la escuadra del malogrado jugador, se encontró presente para darle un último adiós.

«El mundo entero te llora», dijo Imre Bozoky, presidente de la Federación húngara de fútbol (MLSZ) ante el féretro de Feher, cubierto con los colores de la bandera húngara y una bufanda del Benfica.

«Cuando llegue el día que ganemos una nueva copa, la ganaremos para ti y levantaremos nuestras copas en tu honor», declaró el presidente del Benfica, Luis Filipe Vereira.

La gran mayoría de los asistentes a la ceremonia tuvieron que aguardar en el exterior de la capilla, bajo la nieve.

Tibor Fodor, uno de sus ex compañeros en el club húngaro Gyor ETO, recordó que habían jugado juntos desde que eran niños.

«Todas las buenas cosas que cuentan de él, son verdaderas, todo es verdad», dijo, con un ramo de flores en la mano.

Feher, de 24 años, murió de manera súbita el domingo durante el partido de su equipo ante el Vitoria Guimaraes (1-0) de la 19ª jornada del Campeonato de Portugal.

Todos los intentos por sacarlo del paro cardo-respiratorio, en el estadio primero y después en un hospital, fueron vanos.

El lunes se le practicó una autopsia, pero los médicos forenses no detectaron ninguna lesión que pudiera haber causado su fallecimiento.

Convocado a la selección húngara en 25 oportunidades, Feher jugaba en clubes portugueses desde 1998, el último de los cuales Benfica, desde 2002. *

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