Robinho y Diego pasaron de héroes a villanos

Los brasileños continuaron ayer buscando una explicación para la sorprendente exclusión de su selección en los Juegos Olímpicos de Atenas-2004, aunque la mayoría de la artillería se centró en dos héroes convertidos en villanos: Diego y Robinho.

Los dos jóvenes talentos del Santos, que en 2002 maravillaron al país al conducir el equipo a la conquista del campeonato brasileño, se transformaron en el símbolo de la decepción y el fracaso que representó la selección auriverde preolímpica.

El jefe de la delegación brasileña en el Preolímpico en Chile, el ex marcador lateral izquierdo Branco, adelantó que el informe que presentará a la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) dejará clara su posición: el equipo pecó por inmadurez, falta de garra y de espíritu deportivo.

«Faltó alma. Faltó sangre», dijo Branco poco después del partido que Brasil perdió 1-0 ante la ordenada selección de Paraguay, sepultando el sueño de esa generación de disputar los Juegos de Atenas.

Para el entrenador de la selección brasileña principal, Carlos Alberto Parreira, el problema principal de Brasil en el Preolímpico es que nunca se logró montar un verdadero equipo, pero admitió: «hubo excesos».

El auxiliar de Parreira en la selección, Mario Zagallo, en cambio, no ahorró munición: «Hubo mucha diversión y poca seriedad. Es evidente que los jugadores no pueden ser execrados, pero la diversión tendrá que ser más contenida». *

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