Peñarol desató un temporal de cabezazos en el área de Rentistas
Por JUAN H. ALFONZO
Los carboneros ratificaron el miércoles en el Centenario que su mayor fuerza ofensiva radica en los balones aéreos que caen en las áreas de sus adversarios. La precisión en los envíos de pelota quieta de Pablo Bengoechea buscando el cabezazo de sus compañeros, y la decisión con que éstos invaden la zona de castigo enemiga siguen dando resultado al equipo de Julio Ribas, aunque a veces caiga en el error de insistir unilateralmente con esa modalidad de juego.
Rentistas fue la víctima propiciatoria esta vez y pagó sus errores defensivos nada menos que con cuatro goles de cabeza, producto del temporal de envíos por arriba que desató el conjunto mirasol, ante los que resultaron absolutamente impotentes los integrantes de la retaguardia de los «bichos colorados».
Un deslucido primer tiempo
El primer tiempo careció de atractivos y se caracterizó por el juego aéreo en el que prevaleció Peñarol y el accionar con pelota al piso y buen sentido colectivo de Rentistas. El ritmo fue cansino, sin alternativas de mayor interés.
Los aurinegros mostraron una variante al ubicar más adelantado que de costumbre a Giacomazzi, cerca de Cedrés y Cancela. Los de Industria y General Flores con dos líneas de cuatro, desprendiéndose algunas veces Delgado de una de ellas para conectarse con Torres, que accionaba un poco más arriba, y con el único delantero neto, Orta.
Los aurinegros no llegaban, pero un tiro libre de Bengoechea fue cabeceado limpiamente a la red por Cedrés, uno de los integrantes del malón que invadió el área chica de Fuentes, clavado en la línea de su arco.
Fue un anticipo de lo que vendría después, pese a que los rojos, al verse en desventaja, fueron un poco más audaces, lo que les permitió ver que podían, porque el grande distaba de ser firme en defensa.
El empate de Orta tras gran pase de Baltierra puso justicia parcial al promediar la etapa, pero otro centro del capitán permitió un doble cabezazo, de Bizera y Darío Rodríguez, éste completamente solo en la boca del arco, para poner nuevamente en ventaja al ganador.
Peñarol contundente, dueño del partido
El desarrollo cambió completamente en el complemento y los aurinegros retomaron la iniciativa pero ahora mostrando una contundencia que les hizo ir sumando gol tras gol, casi todos con su fórmula centro-cabezazo, ante la impotencia total de una defensa que estuvo clavada en el piso y de un arquero permanentemente descolocado.
Entre Giacomazzi y Cedrés dominaron el juego y lanzaron a sus compañeros en forma permanente en jugadas que eran prácticamente «medio gol» y que se sucedían contínuamente.
Al final fue 5 a 1, pero el tanteador pudo ser más abultado porque Rentistas –justo es decir que quedó con 10 por expulsión de Díaz a los 11 minutos del segundo tiempo–, por más que metió algunos contragolpes profundos, ya estaba vencido a partir del tercer tanto, obra de Giacomazzi al cabecear un corner lanzado desde la derecha.
Un triunfo fácil de Peñarol y un segundo tiempo prometedor, como para que sus hinchas se fueran felices y esperanzados de lo que pueda suceder en el clásico del domingo, en el que los aurinegros irán por la satisfacción de arruinarle la fiesta a Nacional, el más factible campeón de este Apertura.
En el debe quedó la lesión de José Enrique De los Santos, que lo dejará al margen del encuentro con los tricolores.
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