Sexo en el deporte

SEXUALIDAD EN LA TERCERA Y CUARTA EDAD

Si bien es indiscutible que los cambios fisiológicos normales a esta entrar en la Tercera Edad, pueden repercutir en la actividad sexual, igual que en otras facetas de la vida de las personas, en ningún caso justifica que la posibilidad de disfrutar de la sexualidad haya terminado definitivamente.

En el caso de la mujer, esta etapa de la vida, es precedida por un cambio biológico importante y que consiste en el cese de la menstruación. La última recibe el nombre de «menopausia» que, etimológicamente, quiere decir precisamente eso.

La producción de hormonas femeninas disminuye y esto puede ocasionar alteraciones en los genitales, la más notoria y molesta, aunque de fácil solución, suele ser la disminución de la lubricación vaginal.

Cuando vimos la respuesta sexual femenina marcamos como indicador de la excitación la humedad que aparecía en los genitales, por lo que, en esta época de la vida, puede o no producirse o ser insuficiente para realizar la penetración.

De más está decir que se puede recurrir a algún lubricante de base acuosa o simplemente a la saliva para evitar que el roce del pene contra las paredes vaginales provoque molestias, dolor o lesiones.

Muchas mujeres dicen, sin embargo que, a partir de la menopausia, su deseo sexual se vio aumentado y que comenzaron a disfrutar recién ahí, verdaderamente, de su sexualidad.

A parte de la tranquilidad que significa para muchas el no correr el riesgo de embarazos no deseados, el descenso de las hormonas femeninas, permite que la testosterona, hormona masculina, llamada la «hormona del deseo», que siempre se encontraba en la mujer en una baja proporción, ahora incida más en ella.

Según como asuma esta etapa de la vida, con qué estado emocional, como sean las relaciones con su pareja, las tensiones ambientales y su salud física, pueden ser casi imperceptibles los cambios en su sexualidad o adquirir tintes traumáticos.

La excesiva valoración de la capacidad procreativa, hace que muchas mujeres sientan vergüenza en aceptar que ya no menstrúan y que sean consideradas, e incluso ellas mismas lo sientan así, viejas, que ya no sirven, e incluso que renuncien a seguir manteniendo relaciones sexuales..

 

Consulta

Estimada Licenciada: Cada vez que tengo oportunidad, leo su columna con sumo interés, por lo que debo agradecerle y felicitarla por la calidad del contenido.

Mi consulta apunta a la «impotencia psicológica». Recientemente me separé de mi compañera, una mujer extremadamente agresiva, posiblemente paranoica (celotípica), que no ha sido posible que un psiquiatra la diagnosticara personalmente pues siempre se ha negado. Esta relación la he mantenido por varios años, pero ha sido el último año en el que se ha manifestado en toda su dimensión la gran carga agresiva.

Indudablemente, mi interés en el relacionamiento íntimo se extinguió por completo. Al comienzo tenía dificultad en excitarme, después, perdía la erección en pleno acto.

Hoy siento temor al tener relacionamiento con otras personas, creo haber quedado marcado, en cierta forma traumado. Mis preguntas son: ¿cómo puedo superar mis temores? ¿cuál es el costo y la duración de una ter apia?

Desearía que responda mis preguntas y que me indique un modo de contacto. Gracias y saludos.

 

Todo cambio, de cierta importancia, en nuestras vidas, supone atravesar por un período de duelo en el que vayamos asumiendo la nueva situación. Para ello, es necesaria una evaluación adecuada de lo que ganamos y perdimos con este suceso, y poder hacer luego una síntesis, que nos deje, como consecuencia, un aprendizaje para encarar nuevas experiencias similares. Habitualmente son necesarios varios meses para darle un buen cierre a un duelo.

Evidentemente que una forma de ir superando los traumas es la psicoterapia. Nunca podemos decir con exactitud qué duración tendrá ese proceso porque, lo que parece muy sencillo de solucionar, en oportunidades se complica con vivencias de la infancia no elaboradas, y a niveles más o menos inconscientes.

Para la primera consulta me rijo por el arancel estipulado por la Coordinadora de Psicólogos y, en esa oportunidad conversaremos sobre qué puedes pagar mensualmente, sin que se convierta en una fuente más de angustia para ti.

Puedes llamarme al número que aparece en esta página y dejarme un mensaje o más directamente a mi celular 099 62 84 08. Gracias por la valoración que haces de mi trabajo.

 

¿Sabías?

que la «telegonía» era la creencia de que el primer varón que fecundaba a una mujer, se convertía, automáticamente, en el padre de todos los niños que ésta pariera?

Que tenía sus ventajas en cuanto al adulterio, porque los maridos no se preocupaban por los niños bastardos?

Que creaba, sin embargo, un gran problema parra las viudas y las divorciadas, pues había quiénes no querían casarse con ellas porque creían que los hijos que nacieran serían del primer marido y no suyos?

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