PERIODISTAS DE 52 PAISES LO ELIGIERON COMO EL MEJOR JUGADOR DE EUROPA

Pavel Nedved, Balón de Oro de 2003, un sueño tras otro

«Incluso cuando duerme sigue corriendo»: esta broma de su entrenador en la Juventus de Turín, Marcello Lippi, describe por sí sola al infatigable Pavel Nedved, quien, luego de ver cómo se escapaba su sueño de ganar la Liga de Campeones de 2003, fue distinguido ayer Balón de Oro de 2003.

Los periodistas de 52 países miembros de la Unión Europea de Fútbol (UEFA), jurados del Balón de Oro de la revista France Football eligieron (o decidieron) este año coronar a un jugador atípico.

Melena rubia al viento, pulmones de corredor de maratón, tenacidad en el campo de juego, pero no en la vida, este mediocampista ofensivo de 31 años se hizo indispensable, tanto en la Juve, campeón de Italia, como en la Selección de la República Checa, la cual ganó su grupo de clasificación para la Eurocopa-2004 de manera impecable.

Incluso si es capaz de genialidades técnicas individuales, Nedved es antes que nada un hombre «colectivo» y no un artista de talento como la mayor parte de sus predecesores en ganar el Balón de Oro, como Zinédine Zidane, Luis Figo o Ronaldo.

«No soy un jugador vistoso para ver jugar»

«No soy un jugador vistoso para ver jugar, ya que corro y lucho. No soy un elegante como Raúl, Figo, Zidane o Beckham», afirmó humildemente hace unos meses al diario italiano La Gazzetta dello Sport.

«Raúl merece el Balón de Oro. Yo quiero ganar la Liga de Campeones», agregó días antes de sufrir la decepción más grande de su carrera frente al equipo de quien él veía muy bien en su lugar para el Balón de Oro.

Stadio delle Alpi, 14 de mayo de 2003.

La semifinal de vuelta de la Liga de Campeones Juventus – Real Madrid llega a su fin. La Juve, derrotada 2-1 en el partido de ida, gana 3-0 y se va a clasificar para la final.

Nedved hizo un partido «total», inclusive marcando el tercer gol en el minuto 73.

Pero diez minutos más tarde (83) le entra fuerte a Steve MacManaman. Tarjeta amarilla. La Juve se impone finalmente 3-1 pero el checo, con dos amarillas en las rondas precedentes, no podrá jugar la final por estar suspendido, que su club perderá, por penales, ante el AC Milán. Abandona el campo de juego llorando.

«Cuando vi esa tarjeta me quise morir»

«Cuando vi esa tarjeta me quise morir», explicará el que «firmó con la Juventus para ganar la Champions League, su sueño de pibe».

A Juventus, Nedved llegó en 2001 tras cinco años en Lazio de Roma, para reemplazar a Zidane, último «turinés» en haber ganado el Balón de Oro (1998). Luego de algunos comienzos difíciles, el pibe de Cheb, en Bohemia, que jugó igualmente en el Dukla y el Sparta Praga, se convierte en uno de los jugadores claves de la «Vecchia Signora» y depositario de su juego.

¿Su fuerza? Un físico templado en acero. No se economiza para nada, presiona y recorre distancias increíbles en cada partido, de allí la broma de Lippi. *

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