Lamentable final
Una vez más el Palacio Peñarol volvió a ofrecer una doble jornada en materia de deportes, basquetbol y boxeo, si se le puede llamar de esa manera. Fue un espectáculo bochornoso; lo sucedido en las tribunas, luego de que el jugador de Malvín, Edgardo Otatti, subiera al segundo anillo de la tribuna que se ubica sobre calle Galicia para tomarse a puños con un parcial de Unión Atlética que lo tuvo insultando todo el partido. Esto determinó una serie de desenfrenados golpes, entre dos personas a los que se sumaron algunos de Unión Atlética para subir luego varios jugadores de Malvín a intervenir en los cabildeos, determinando la intervención de la guardia de coraceros que repartieron palazos a todo lo que se movía. Entre las personas que ligaron se encontraba Carlos Manta, con la cabeza bañada en sangre luego de recibir un palazo, cuando subió en procura de alejar a un familiar de los episodios de riña, y tuvo que pasar por entremedio de algunos simpatizantes de Malvín. Todo ante la mirada de centenares de hinchas de Unión Atlética, que además cantaban y se burlaban de su clásico rival por la eliminación. Todo duró alrededor de 10 minutos, tiempo y pruebas suficientes para considerar que de una vez por todas hay que aplicar medidas severas ante tanta desubicación. No da para más, hay que castigar y no esconder más nada, alguien tiene que hacer las denuncias, ponerse los pantalones enserio y no permitir más estos desmanes.
No se concibe además que un jugador, con tanta guardia que hay, suba al segundo anillo a tomarse a golpes de puños con un parcial o que cada vez que se celebra un triunfo se ingrese libremente al rectángulo de juego, se rompa todo y no pase nada. Si menos gente va al basquetbol, es por culpa de lo que sucede, de aquellos que tienen que denunciar y no lo hacen y también de la escasa seguridad que ofrece el Palacio Peñarol. Un verdadero ring. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad