Dos caras para un triunfo
Antes del partido se hacía impostergable ganar. Eso se consiguió y es sin dudas la gran conclusión que uno saca del partido de ayer frente a Chile. Ganar o ganar. Y se ganó. El triunfo tuvo dos caras bien diferentes. Dos tiempos totalmente distintos. Increíblemente los goles llegaron cuando los celestes jugaron muy mal. Cuando el equipo que había dicho Passarella estaba casi encontrado, no apareció. Los celestes fueron un equipo alargado, estirado, sin fútbol, sí con mucho tesón. Con mucha lucha, pero con poco fútbol.
O’Neill no apareció nunca, tampoco el «Chino» Recoba y todo quedó librado a la lucha de Pablo García y a la estatura futbolística de Paolo Montero.
Nunca se pudo elaborar un fútbol claro. Se intentó por la derecha y si bien es cierto Méndez jugó muy bien, serio y trepador, al no asociarse el isabelino número ocho el circuito fue incompleto.En el medio, el «Nico» que está para encarar, para inventar, se puso el overol y corrió mucho, pero pesó poco. Con esta función novedosa del jugador del Sevilla, el equipo se pierde el «otro» Nico, el encarador, el que se debe y puede juntar con el Chino. Por eso el equipo se estiró en la cancha y no tuvo nunca recorrido corto.
El tema que me preocupaba concerniente al quite no fue tan grave, por el mal partido de Estay y compañía. La justa es que Chile fue una lágrima. Por suerte, además es problema es de ellos.
De todas formas, jugando mal y sin forma de equipo Uruguay hizo dos goles y estuvo cerca de un tercero. Cuando llegó el penal, bien cobrado por penal de Darío Silva, pensé que iba a ser más difícil de encontrar la victoria por nuestro discreto juego.
Se lava la cara
El equipo cambió radicalmente en el segundo tiempo, apareció el circuito por izquierda que funcionó muy bien. Pablo García seguía mandando, Montero fue patrón frente a Zamorano y Salas y Guigou con Darío Rodríguez crecieron con todo el equipo. Uruguay se juntó más, tuvo más fútbol, fue más compacto y mostró la tranquilidad de manejar el partido en casi toda la segunda parte. Se lo perdió el «Chino», la pelota es justo decirlo le quedó atrás, después lo tuvo Olivera y salió afuera y finalmente Alonso también estuvo cerca. El fútbol desplegado en el segundo tiempo me deja mucho más tranquilo. Uruguay fue un equipo mucho más compacto. Tuvo más figuras para destacar. A García y Montero se le sumaron el ya mencionado Guigou. Darío Rodríguez y Lembo. Fue bueno lo del olimareño Silva, siempre quiso y cumplió con su cuota del gol.
Cosas positivas
Haber ganado fue fundamental porque Chile es rival directo y tiene ahora un gran lío, además se le sacaron cinco puntos de ventaja. Se encontró por fin una buena zaga. A la uruguaya, Lembo y Montero. Jugaron un gran segundo tiempo. Pablo García fue un jugador sensacional, de raza, importantísimo. Lo otro que también resulta importante es que los que faltaron a la cita, son estupendos jugadores y pueden aparecer en cualquier momento, al caso O’Neill y Alvaro Recoba.
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