Chile paso a paso

Una situación muy particular se vivió ayer en el Estadio Centenario tras el arribo de la delegación chilena para el choque con Uruguay.

Un gran recibimiento con aplausos y gritos favorables, como si fuera la selección uruguaya, llegaba desde avenida Italia y los alrededores del estadio sobre la Tribuna América a un ómnibus que, precedido por motos policiales con sirenas, se arrimaba a gran velocidad. Gran decepción se llevaba la gente cuando constataba que no eran nuestros jugadores compatriotas, sino que llegaba la delegación chilena. Allí los enfervorizados hinchas celestes desataron toda su bronca con una lluvia de insultos y silbidos para los dirigidos por nuestro compatriota Nelson Acosta, que sin lugar a dudas habrán sentido la presión de lo que luego se les vino encima, la derrota.

El ómnibus de la compañía Orientur, matriculado con el número 55.728 partió de la Hostería del Lago a la hora 14:45, arribando a las 15:07 al estadio, logrando desatar la locura de los hinchas chilenos que habían llegado hasta ese momento al coloso de cemento.

Dos motos de la guardia policial escoltaban al mencionado rodado que mostraba por sus ventanas a los jugadores sacudiendo varias banderas de Chile a los hinchas uruguayos que llegaban en ese momento, mientras los turistas y los parciales de Uruguay aprovechaban la volada para sacarse fotos en el Parque Batlle.

Allí se podía ver desde las afueras a los hinchas trasandinos ubicados en lo más alto de la Tribuna América que gritaban y sacudían vasos de cerveza a la llegada de su equipo.

Las pancartas, entre ellas una que decía «San Luis de Quillota presente» (muy bien hecha por cierto), y los diferentes tonos de banderas así como los hinchas con las casacas de sus respectivos equipos y su selección vivaban a los chilenos en el arribo.

Nada más ni nada menos que cuarenta horas fue lo que tardaron los parciales de Chile que llegaron a nuestro país en ómnibus. Algunos aprovecharon el largo viaje para trasladarse a los alrededores de la concentración, para acompañar a sus ídolos manifestando que un empate sería como ganar en Uruguay, logrando así un hecho histórico.

El ex jugador de la selección chilena, muy reconocido a nivel internacional, como lo es Ivo Basay, manifestó: «No se puede perder este partido; es de vida o muerte».

La euforia era tal que no se resignaron a perder, cantaron hasta el momento del segundo gol celeste y allí se «murieron».

A poco de haber comenzado el segundo tiempo Nelson Acosta conversaba con su ayudante de campo, Gustavo Huerta, además de gesticular permanentemente antes de darle ingreso a Sebastián Rozenthal. Luego de realizar ese cambio pareció resignarse, no conversó más y permaneció tranquilo hasta el final del partido.

Al final del juego los hinchas chilenos no dijeron nada, y a la salida de su selección sobre la hora 20, unos cincuenta hinchas subidos a la reja que está entre la Tribuna Colombes y la Tribuna América despidieron a sus jugadores bajo el coro de «co-bar-des, co-bar-des, co-bar-des» y así sucesivamente hasta que la guardia policial se dirigió hacia ellos y terminó disipando la situación.

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