…y al final fue fiesta total
Vendedores: Cada vez que hay una convocatoria deportiva masiva, los artículos para la venta se multiplican. Y no es difícil encontrar entre los varios puestos de ventas, banderas, camisetas, gorros, pasamontañas, muñequeras, boinas, almohadones, escarapelas, vinchas llaveros, pegotines, y tantos artículos más. Claro, es un buen día para «hacerse la América», como dice el viejo proverbio popular.
Revendedores: Aunque estaban algo escondidos los muchachos revendedores se hicieron la «pelotita», porque llegaron a vender una Colombes en 250 pesos a diez minutos del comienzo. Ese fue el que vimos nosotros pero el mazo de entradas, en las tres pasadas que hicimos por el lugar donde estaba, bajaba considerablemente.
Guevara: La fiesta deportiva sin banderas casi que no se concibe por eso ayer aparecieron adornando las tribunas.
La que más llamó la atención fue una de Tacuarembó que estaba ubicada en el primer anillo de la Colombes contra la Olímpica. Entre en rojo y blanco resaltaba la figura en trazos negros del » Che» Guevara.
Limpieza: Una hora antes de abrir las puertas del Estadio (a las 13 hs) se vio a un grupo de personas (concretamente 7) encargadas de limpiar todas las butacas de la Tribuna Olímpica. Pero el sol calentaba bastante por lo que era muy agradable la tarea.
Uruguayas: En la Tribuna Amsterdam, detrás del arco y desde el tercer al primer anillo colgaban cuatro banderas celestes con la particularidad de que tres de ellas tenían un enorme sol amarillo.
Tamboriles: La comparsa del Buceo, Yambo Kenia, hizo sonar las lonjas aportando un detalle más al gran espectáculo montado en el coloso de cemento. La gente de Larraura una vez más, colaboró haciendo aflorar una cultura autóctona como es el candombe.
Show: Fue un espectáculo aparte. Un trío que hizo las delicias del público usando un micrófono cada uno, hizo reír. Una parodia de la salida a la cancha, el sorteo y una jugada con un penal con gol en la Colombes incluido. Claudio Rojo era el «Nico» Olivera, Gustavo Pereira el chileno «Gordillo» y el juez Pablo Cánepa. Los tres, unos fenómenos, y la gente también aplaudió este aporte al gran espectáculo.
Altoparlantes: Antes y después del partido por los altoparlantes se animó a la gente. Era una forma de activar a que vivaran a Uruguay. Por suerte al final tuvieron el premio y el festejo fue grande.
Alambrado: Una de las novedades que presentó el estadio fueron los alambrados olímpicos que «cuadriculaban» la visión de la gente. Pero es un elemento más de seguridad y había que tenerlo.
Bomberos: Un hecho bastante inusual fue la aparición de un carro de Bomberos que se apostó en la esquina de las tribunas Amsterdam y Olímpica. Por suerte no hubo que utilizarlo y ojalá siempre sea así.
Isabelinos: Ayer en el terreno de juego hubo pocos jugadores del interior pero sin embargo había dos de Tacuarembó o concretamente de Paso de Los Toros. O´Neill defendiendo a Uruguay y Acosta, el técnico de los chilenos.
Juveniles: Y hablando de la gente de Tacuarembó, los juveniles que habían jugado esa mañana en Cuarta y Quinta en Montevideo se ubicaron en la platea de la Tribuna Olímpica.
Colados: Una vez más hay que decirlo porque parece que no se aprende. El palco alto, que específicamente es para la prensa, en cada partido de Uruguay no es así. Allí se instalan personas que no tienen nada que ver, incluso señoras y niños. ¡Y pobre de uno si reclama un lugar para trabajar! ¡No señor, vea el partido parado. Para que es periodista! podría ser una respuesta adecuada a las circunstancias…
Exodo. Previo al comienzo del encuentro se produjo el famoso y legendario trasiego de parciales desde el talud hacia la Tribuna Amsterdam. Pasaban con una facilidad tan grande como si hubiera una escalera. En determinado momento se aproximaba al lugar un policía caminando por el talud, pero pasó por ese sector y siguió de largo. El éxodo de hinchas hacia la Amsterdam culminó cuando un grupo de uniformados se ubicó en el primer anillo de la tribuna, en el lugar donde desembocaban los colados.
Repatriados. Como es habitual en los partidos de las eliminatorias el director técnico debió dejar fuera de la nómina oficial para el encuentro que se inscribe en el formulario, a dos futbolistas, ya que sólo se permite incluir dieciocho profesionales. Esta vez fueron dos repatriados, Diego López y Washington Tais, los que quedaron fuera de la lista y además es la primera vez que dos jugadores que juegan en el exterior son los excluidos. Ante Bolivia los «elegidos» fueron Richard Núñez y Gabriel Alvez y con Paraguay quedaron afuera Gonzalo Sorondo y Javier Delgado.
Abrazo: El «Chino» Recoba se estrechó con un apretado abrazo con el chileno Zamorano, puesto que los dos son jugadores del Inter de Milán. Pero en la cancha había otros jugadores del fútbol italiano como Vargas (Reggiana), H. Tapia (Udinese), Salas (Lazio), O´Neill (Cagliari), Montero Juventus) y Méndez (Torino).
Avivada: La de los chilenos que pese a perder el sorteo querían avivarse a sacar de la mitad de la cancha. Montero se dio cuenta, se lo dijo al árbitro y movió Uruguay como correspondía.
Payasos: La gente menuda tuvo su fiesta porque los payasos/as recorrieron las instalaciones del Centenario entregando globos y haciendo las delicias de la gente. Había que ponerle alegría a esta jornada y eso indudablemente no faltó.
Zancos: En la entrada a la puerta del Palco había cuatro «artistas de los zancos» que junto a una pareja que «recibía» a los concurrentes le daban un marco un tanto diferente a esa boca de ingreso al Estadio. Después estos artistas se trasladaron a la Platea América.
Chilenos: LA REPUBLICA, en su afán de estar en todos los detalles, se ubicó también en el sector superior de la Tribuna América en el rincón contra la Amsterdam. Era una zona totalmente tapizada de hinchas de Uruguay, pero a poco de comenzar el encuentro ingresó un grupo de hinchas chilenos, que en un número cercano a las 35 personas se ubicó en los lugares que le correspondía. Tuvieron la desgracia de quedar un tanto salteados rodeados de uruguayos. Todo transcurría normalmente hasta la llegada del empate. Ahí surgieron los primeros insultos. Pero cuando Paolo Montero puso el tanto de la victoria, los hinchas chilenos fueron prácticamente sepultados por una furiosa miniavalancha en ese sector. De todos modos, esos parciales se pueden llamar agradecidos porque en ese sector no había ni un solo efectivo policial. ¿Qué les pasaría en una similar situación en otro país?
Débiles. Antes de comenzar el encuentro, tres futbolistas chilenos se arrimaron hasta el borde de la cancha en el sector donde estaban sus parciales. Los tres lanzaron balones con la intención de que llegara hasta la parte alta de la Tribuna América donde estaba la hinchada roja, pero sus fuerzas no les alcanzaron. Las tres pelotas se la llevaron parciales uruguayos que estaban en el sector inferior.
Saludo: Gustavo Poyet, pese a no haber sido citado para este partido, igualmente se hizo presente aprovechando su licencia en Montevideo y saludó a todos sus compañeros de selección.
Zapatos: Durante el primer tiempo el «Chino» Recoba se arrimó a un costado de la cancha para cambiarse los zapatos. Sin embargo el jugador no le embocó al arco aunque sí a buenos pases que lamentablemente no siempre fueron bien culminados.
Televisación: Hay un detalle que pasó desapercibido pero que nos llegó de muy buenas fuentes. Las negociaciones para que el partido se televisara e
n directo por el canal oficial habían resultado positivas, porque el propio presidente de la República Jorge Batlle, había comunicado al presidente de la AUF, Eugenio Figueredo, que se había autorizado la emisión del mismo por Canal 5. Incluso la gente de Tenfield al conocer esta novedad no había puesto objeciones al respecto, lo que redundaría en beneficio de los telespectadores e hinchas en general. Sin embargo no se televisó porque la dirección del canal oficial no quiso levantar su programación habitual porque a la hora del partido estaba previsto un concierto…
Cohetería: Cuando todo hacía pensar que el espectáculo estaba terminado y la alegría del triunfo era lo máximo llegó inesperadamente un festejo extra y premio para la gran afición. Fueron varios minutos con una cohetería infernal y fuegos artificiales que inundaron la noche sabatina de humo.
Custodia. A la salida, pudimos observar un gran despliegue policial custodiando los ómnibus que transportarían a los parciales trasandinos, entre ellos había una decena de policías de tránsito. Un agente, consultado por LA REPUBLICA, manifestó que acompañarían la caravana de buses hasta asegurarse de que no existía ningún peligro de incidentes.
Enfrentamiento. Tras finalizar el partido se suscitó, entre la parcialidad celeste que se ubicó en la Tribuna Colombes y el grupo de chilenos que esperaba su retirada de la parte superior de la América, un intercambio de insultos y proyectiles. Los chilenos provocaban a los uruguayos aprovechado que a éstos los frenaba la Policía, hasta que al final pudo hacerlos retirar. Los charrúas le mostraban a los araucanos una bandera que decía: «La celeste manda». Todo dicho.
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