Sexo en el deporte
La sexualidad en la pubertad y adolescencia
El desarrollo de los caracteres sexuales secundarios que tiene lugar en la pubertad, se debe a los estrógenos en la mujer y a la testosterona en el varón.
Es así que a las primeras desarrollan las mamás, el útero y la vagina, ensanchan las caderas, crean depósitos de grasa en mamas y nalgas, aumenta la secreción vaginal y aparece la primer menstruación. Se observa también el crecimiento del vello en el pubis y en las axilas.
En los varones aumenta la masa muscular, crece el vello pubiano y axilar, y comienza a aparecer la barba; el pene y el escroto se engrosan, junto con la maduración de los órganos sexuales internos. La voz se vuelve más grave y es frecuente la aparición del acné. Empiezan a producirse las primeras eyaculaciones, a menudo en forma de poluciones nocturnas que pueden ir acompañadas de sueños eróticos o ser simplemente una forma de descarga de la tensión sexual acumulada durante el día.
Por lo general, estos cambios tan importantes aparecen sin que los/as protagonistas estén bien informados sobre ellos; con frecuencia tienen algunas ideas inexactas, recogidas del medio o de sus iguales.
El adolescente debe adaptarse no sólo a su nueva imagen corporal sino que también tiene que enfrentarse a sentimientos sexuales intensos, y tendrá que tomar decisiones sobre cómo los encauzará.
La sexualidad en la adolescencia ha sido estudiada por diversos autores y, por lo general, han llegado a las mismas conclusiones con respecto a las múltiples dificultades que enfrentan varones y mujeres en esta etapa de sus vidas por un lado el empuje de la sexualidad y el bombardeo de erotismo de los medios de comunicación masiva y por otro el no tener pareja estable ni estar lo suficientemente informado ni educado para vivir responsablemente su sexualidad. Las consecuencias son numerosos embarazos, abortos e infecciones de transmisión sexual, algunas de ellas, definitivas.
Consultas
Hace 2 semanas hice spinning (el ejercicio de las bicicletas) durante media hora. Al terminar, sentí un dolor muy fuerte entre las piernas debido al asiento. Esa noche fui a visitar a mi novia y no pude lograr la erección, cosa que nunca me había sucedido. Al día siguiente me dolía entre las piernas y noté que no tenía la erección matinal acostumbrada. Eso me asustó mucho. Intenté estimularme con masajes y logré la erección muy lentamente. Unos días después me di masajes entre las piernas con una pomada y tomé un relajante muscular. El dolor me fue mejorando pero las erecciones siguieron costándome muchos días más y, cuando las lograba, no las podía mantener el tiempo acostumbrado. Me apareció también un hormigueo en las piernas. Desde ese día no he podido dormir bien. También me he dado cuenta que me dan ganas de ir al baño muy seguido.
Recién hoy volví a tener la erección matinal pero noté que no es tan fuerte como antes. Además, aunque tomé algo para dormir, me levanto tres veces cada noche para ir al baño.
¿Puede ser que por media hora de ese ejercicio no tenga erecciones tan firmes como antes? ¿Es posible que el asiento de la bici me haya hecho tanto daño?
Hay trabajos de urólogos norteamericanos que alertan sobre el peligro de los asientos duros de las bicicletas (ya sea spinning o ciclismo) diciendo que la presión continua que sufre el periné de los ciclistas en el asiento de la bicicleta, puede ocasionar daños en los nervios que intervienen en la erección aunque estas lesiones pueden ser reversibles. Para evitarlo, aconsejan cambiar de postura cada diez minutos y usar sillines más anchos. También las mujeres aumentan el riesgo de sufrir disfunciones del tracto urinario y problemas sexuales cuando practican muchas horas semanales de ciclismo por la presión que sufren sobre las estructuras perineales y que éstas, internamente, no son tan diferentes de las de los varones, especialmente en la orientación y el recorrido de los nervios y vasos pudendos. Suele suceder que si te colocas como espectador de ti mismo, que no te excites lo suficiente como para lograr una erección o la pierdas en ese momento, haciendo que no sean tal como eran cuando no tenías esa preocupación y simplemente te permitías disfrutar de la situación que las provocaba.
¿Sabías?
– que se denominan «carúnculas mirtiformes» a los pequeños restos cutáneos del himen ya desflorado?
– que los «cetosteroides» son grupos de metabolitos de andrógenos, eliminados por la orina?
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