La consigna debe ser atacar y presionar, pero con equilibrio
Pocas veces un partido despertó tanta expectativa como el del sábado con los trasandinos.
La importancia de los puntos en juego, la «obligación» de ganar al tener la condición de locales, todo lo que se ha hablado, escrito y televisado en torno a la preparación de nuestra selección, las informaciones sobre la llegada de los futbolistas, la condición inestable en que se encuentran los rivales, de muy malos resultados en los dos primeros encuentros de las eliminatorias, todo se aunó para que, desde hace varios días, el tema de este choque crucial sea excluyente, incluso en ámbitos en los que habitualmente no se discuten temas futboleros.
Ese interés se refleja en una espectacular venta de localidades, aun muchas horas antes del enfrentamiento, lo que asegura un Centenario rebosante anhelando una victoria de los celestes, ojalá que alentándolos con ganas, en forma sostenida y constante, pero sin alardes de violencia que lo único que pueden lograr son resultancias perjudiciales para la chance uruguaya en forma de medidas disciplinarias de la FIFA, que aunque para otros –léase Bolivia– han sido muy leves, para nosotros tal vez sean durísimas.
EN LA PAZ DE LA POSTA DEL LAGO
Esta vez los jugadores fueron llegando temprano, y en consecuencia los trabajos también tuvieron un lapso interesante como para que el entrenador, que había condicionado su continuidad en el cargo a ese detalle, pudiera inculcar su idea al grupo y a la vez practicarla en el terreno como para que la misma sea captada en profundidad por sus dirigidos, cosa que, indudablemente, no pudo hacer antes de los juegos contra Bolivia y Paraguay.
La semana pasada, con el núcleo aún incompleto, no se hicieron tareas demasiado exigentes –entendemos que debió entrenarse con mayor asiduidad, aunque admitimos que varios de los muchachos venían de temporadas desgastantes en Europa– pero desde el lunes de noche se estableció el cuartel general de los celestes en su reducto inexpugnable de la Posta del Lago, donde todo está previsto, incluso canchas, para que la vida transcurra en la magnífica paz de la zona y que los trabajos se realicen sin que ojos curiosos y escrutadores perturben los movimientos tácticos y técnicos de la selección.
La colaboración permanente del Deportivo Maldonado, con su presidente Andrés Moreda y su entrenador Eduardo Acevedo a la cabeza de un plantel, también solidario, ha sido importantísima y así, en sucesivos partidos, el adiestrador argentino probó futbolistas, fórmulas y demás. Cuando estamos a poco más de 48 horas del encuentro, se irán bajando paulatinamente las cargas para llegar en perfecta forma a las 17 del sábado, la hora de la verdad.
CHILE NO SERA MUY DEFENSIVO
La integración que anuncian desde Santiago no es extremadamente defensiva de acuerdo a las características de los jugadores que la componen, sino bien balanceada, lo que hace pensar que los trasandinos no vendrán a «colgarse del travesaño» como se especuló inicialmente, sino que intentarán pelear el partido en toda la cancha, sabedores que la mejor táctica es mantener al rival lejos de su zona peligrosa, porque si se le permite insistir e insistir permanentemente lo más probable es que en cualquier momento surja el gol.
Según parece, Nelson Acosta parará a su equipo con un 4-2-2-2, con Ricardo Rojas, Jorge Vargas, Pedro Reyes y Rafael Olarra en la línea defensiva, Pablo Galdames y Marco Villaseca en misión de marca delante de ellos, dos volantes creativos que serán Fabián Estay y José Luis Sierra, intentando abastecer a sus famosos puntas, Iván Zamorano y Marcelo Salas.
El tema es saber cómo enfrentará Uruguay a ese esquema.
Que es necesario atacar desde el principio lo sabemos todos, pero habrá que tener cuidado y mantener el equilibrio en forma de coberturas para cuando suban los laterales y zagueros para no ser sorprendidos con el contragolpe veloz y certero de los dos renombrados atacantes. Pensamos que lo ideal sería cortar el abastecimiento para ellos a través de una marcación severa y constante sobre Estay y Sierra.
Anulándolos a ellos se solucionará buena parte del problema y entonces el equipo celeste podrá volcarse a la tarea esencial que debe cumplir en este partido, llegar a la red de Nelson Tapia.
Daniel Passarella recién dará a conocer la formación uruguaya entre hoy y mañana, pero puede afirmarse, con un margen mínimo de error, que la defensa, además de Fabián Carini, contará con Gustavo Méndez, Alejandro Lembo, Paolo Montero y Darío Rodríguez. En el medio están seguros Pablo García y Fabián O’Neill y «casi» Nicolás Olivera y Gianni Guigou. Arriba irá Alvaro Recoba con Diego Alonso o Darío Silva, en la que es la mayor duda en la integración.
Atacar por las puntas, por sorpresa, rematar desde afuera, aprovechar los claros que generará la habilidad del «Chino» y aprovechar al máximo las penas de pelota quieta, serán puntos esenciales. Con los chilenos en Montevideo y las alineaciones confirmadas, se tendrá una idea más concreta sobre lo que puede ser este partido, que desde ya, cada uno en lo suyo, todos estamos jugando.
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