CARLOS MANTA Y SU EXPERIENCIA GRIEGA

"Allá puede dirigir cualquier técnico uruguayo"

Amsterdam al 1.400, donde comienza el sosiego de Malvín y la calle de casas con tejas rojas, se empina desafiante sobre el Río de la Plata cuyas mansas aguas se desgranan lentamente contra las añejas rocas, prolongando el bostezo de una tarde soleada y sin fútbol.

El hombre de la casa, que acaba de retornar de una corta aventura europea, tostado por el verano de las costas del imponente y legendario Mar Egeo, prolonga las horas del reencuentro familiar, salpicando historias mitológicas con sorprendentes experiencias futbolísticas que fueron el motivo de su viaje y, en definitiva, el «live motiv» de su vida. Una vida a la que hace diez años le cambió los pantalones cortos de futbolista por los logros de entrenador y, en los que, insólitamente o no, en un medio y una profesión tan competitiva no había podido tomarse vacaciones hasta esta temporada, en la que de «motu proprio» resolvió hacer un corto paréntesis, para estudiar, actualizarse y recargar baterías; cuando las excelentes campañas con todos los equipos que dirigió, le habían abierto de par en par las puertas de muchas de las instituciones del medio.

Carlos Alberto Manta Berio está de regreso y pronto para reemprender la marcha. De charla fluida y amena, exhalando una suerte de vorágine de energía positiva, aún no sale del asombro que le causó su llegada a Grecia, de la mano de Milton «Tornillo» Viera que lo sumergió en el desconocido mundo interno de un fútbol que, hoy, es una de las llaves de acceso al primer nivel europeo.

Acá en Uruguay nadie tiene idea de lo que realmente significa «Tornillo» Viera en Grecia. Hoy, a tantos años de haber sido figura allá, lo siguen considerando como el mejor extranjero que pisó las canchas griegas. Es impresionante, es un hito, una leyenda. Tengo mil anécdotas para contar. Ibamos a cualquier restaurante y cuando lo reconocían no le dejaban pagar la cuenta. Hay que ver cómo lo tratan en los estadios. Lo reconocen y lo llevan al Palco VIP. Y eso que los que las conocen saben perfectamente que él siempre quiere pasar desapercibido, mantener un perfil bajo….

–¿Pero a qué fuiste a Grecia?

–En primer lugar fui porque hace mucho que Tornillo me decía que tenía que ir, se presentó esta oportunidad y no la desaproveché. Fui a ver trabajar a otros técnicos, allí hay europeos de todos lados, alemanes, yugos, búlgaros…la gente me ve tostado y no sabe que no es de la playa sino de los entrenamientos.

–¿Eso significa que los técnicos uruguayos podían trabajar en ese fútbol, a pesar de las diferencias que señalas?

–Por supuesto. Lo de Markarian es un ejemplo claro. En Uruguay la mayoría de los técnicos debe trabajar con carencias de todo tipo. Allí uno tiene todo a disposición. Lo que hay que entender es que es otro mundo. Ellos son primer mundo, nosotros seguimos siendo tercer mundo. En primer lugar tenés que saber idiomas, al menos el inglés, porque no te van a contratar un intérprete para trabajar. Pero además para que existas para ellos tenés que estar en Internet. Si no estás en Internet no existis. Es así de claro. Acá funciona todo por el amiguismo, allá es con la estadística. Si hablás de un jugador uruguayo por ejemplo, en cinco minutos ellos te dicen en que equipo juega, cuántos partidos fue titular, cuántos goles hizo, cuántas asistencias. Además de Internet te sacan un libro que es como una enciclopedia en la que figuran todos los jugadores del mundo de primera división. Se pueden equivocar como cualquiera pero no va a ser por falta de información.

Por lo que decís el tipo de fútbol que se juega es rústico.

–No. Son muy fuertes, muy potentes, el líbero y los sttoper son torres. Miden un metro noventa y son muy rápidos. En general técnicamente son mucho mejores de lo que se cree. No tengas duda que lo que vi me va a servir mucho para el futuro. Ellos, juegan siempre mirando el arco de enfrente y está bien que las canchas son excelentes y los ayuda, pero los partidos son intensos de ida y vuelta. Veas a quien veas jugar no te aburría nunca. En resumen, el que dirige en Uruguay y obtiene buenos resultados con todas las carencias que hay puede dirigir en cualquier país del mundo. Allí todo el avance tecnológico está a disposición y al servicio del espectáculo. Fijate lo que pasó en la final de la copa entre el AEK y el Ionikos, hubo un gol del AEK, todos los jugadores rivales protestaron al línea y al árbitro y éste fue a consultar al cuarto árbitro. El cuarto árbitro miró la jugada por televisión en un monitor que tenía al lado, vio la mano del jugador, se lo dijo al árbitro y éste anuló el gol. ¿Te imaginás? Por eso aunque no te contraten hay que viajar, ir a aprender en el lugar lo que ha cambiado, porque esto cada día es más dinámico, cada día hay que actualizarse y este viaje me lo demostró claramente.

Honestamente me encontré con otro mundo. Claro, me facilitó enormemente lo que te decía de Tornillo, pero además, él es íntimo amigo de Paskal Papadopoulos, un empresario griego que está al mejor nivel europeo y para el que no tengo palabras de agradecimiento por la forma espectacular en que nos recibió y nos atendió en todo el tiempo que estuvimos en Grecia, aunque justo es decirlo en definitiva lo mío fue un rebote del Tornillo.

–¿Cuáles son las diferencias más puntuales?

–Allá todos los equipos juegan igual. Con el mismo sistema táctico. Un líbero, dos sttopers, dos carrileros, un volante central, dos de ida y vuelta, dos de punta.

Lo que no hay es contratáctica. La diferencia fundamental para los entrenadores es que ellos entrenan atletas y nosotros acá entrenamos futbolistas para ser atletas. No sé si soy claro… Ellos son antes que nada atletas.

Por eso son muy potentes, los equipos intentan siempre jugar y a un ritmo infernal. Acá se juega siempre a un mismo ritmo, sin cambio, sin variante. Lo que a ellos les puede faltar es fantasía. Tácticamente los equipos son iguales, por eso cuando llegó Sergio Markarian, paró diferente a su equipo en la cancha y les armó un lío bárbaro, tal lío que logró clasificar a un equipo chico para las copas europeas ante el asombro de todo el mundo. Sergio también dejó una imagen excelente en Grecia y, con su trabajo, dejó abierta una puerta para que otros técnicos uruguayos puedan acceder a ese mercado que, te repito, es una puerta de entrada al gran fútbol de Europa.

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