El libro del picaflor
–Picaflor ¿qué tiene para hoy?
–El arbitraje sigue siendo un gran generador de información. Las peleas entre los dos gremios, las diferencias irreconciliables, las sanciones impuestas por el Colegio de Arbitros. En Audaf sostienen que el Colegio es más estricto con sus asociados a la hora de aplicarle sanciones que con los adherentes de la AAFU.
–¡Y dale con Pernía, como decía Mario Zapag!
–El Picaflor, relató días pasados que había gran malestar en la Audaf con las sanciones impuestas a Líber Prudente (cinco partidos) y Carlos Aguirregaray (ocho partidos) porque sostienen que Martín Vázquez, se ha equivocado en más de una oportunidad y sólo fue «parado» por dos fechas. Son los celos de siempre ¿vio?
–Esto es como la iglesia de su pueblo en Rocha, en 18 de Julio, no tiene cura.
–La cuestión es complicada. El Troquílido decidió tomar el toro por las guampas e investigó los motivos de la sanción de ocho partidos que le aplicaron al pariente del Vasco Aguirregaray. El había sido suspendido por dos fechas por el Colegio. Hete aquí que el presidente, Ernesto Vergara, recibió una denuncia personalmente de un futbolista de Miramar Misiones que denunció a Carlos Aguirregaray. El árbitro fue convocado por el Colegio para aclarar la situación y él reconoció lo que había denunciado el jugador cebrita. Y se trató de una falta grave.
–¿Qué pasó?
–La falta fue gravísima. El jugador de Miramar le dijo al presidente Vergara que cuando Aguirregaray recorría el Estadio Centenario, en oportunidad del partido de los cebritas con Peñarol, el árbitro se acercó y le dijo «te manda saludos Gustavo Méndez», que es uno de los referentes de la gremial de AAFU.
–¿Aguirregaray tuvo algún problema con Gustavo Méndez?
–Aparentemente no. Es la información que le dieron al Troquílido. Continuando con la historia, cuando Aguirregaray concurre a la audiencia con el Colegio es interrogado por uno de los miembros si era cierto que había denunciado el futbolista de Miramar Misiones. ¿Sabe cuál fue la respuesta?
–No tengo conocimiento, como decía el extinto Chiarino.
–Pues bien, en un acto de mucha honestidad intelectual, Carlos Aguirregaray reconoció ante sus jefes que lo que había denunciado el jugador de Miramar se ajustaba estrictamente a la verdad de los hechos. ¿Consecuencias?
–Seis partidos más de suspensión, además de los dos que ya le habían aplicado ¿no?
–Exactamente. Por este motivo, el Colegio de Arbitros le aplicó los seis partidos adicionales. Si bien es cierto que es de destacar la honestidad de Aguirregaray de reconocer que él se había dirigido al futbolista en forma agraviante para su colega Gustavo Méndez, dejando entrever la lucha interna que existe entre las dos gremiales, el Colegio actuó correctamente. Es una falta muy grave que un árbitro denueste a un colega a través de un futbolista, en medio de un partido oficial. Muy pero muy grave.
–Después de esto, cerrá y vamos, como decía Jorge Pasculli.
–Después de este incidente, la carrera profesional de Carlos Aguirregaray, que era muy prometedora, dio un retroceso muy grande. El Picaflor no quiere hacer futurología pero con este antecedente, está clavado que no va a tener ningún premio a la hora que se realicen las calificaciones. Y no descarte que pierda la categoría como árbitro de Primera Categoría.
–Capaz que si hubiera mentido, se salvaba de la suspensión.
–Es muy factible. Y es acá donde el Colegio de Arbitros, seguramente, en el futuro va a tener en cuenta. El hombre no mintió, pudiéndolo hacer porque era su palabra contra la del futbolista de Miramar Misiones pero prefirió cantar la justa. Y en este país hay abundante historia de que no siempre por cantar la justa se recibe una recompensa. *
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