El libro del picaflor

 Picaflor; ¿qué menú tiene para ofrecernos?

 Un plato muy disfrutable que refleja el duro momento que está viviendo el país.

 Déjese de versos y vaya al grano.

 La gente de Colón está muerta. Han perdido las ganas de seguir trabajando.

 ¿Qué pasó?

 Los amigos de lo ajeno, visitaron el Parque Suero en dos oportunidades en pocos días y se robaron parte del alambrado perimetral que lucía a pleno. Hicieron un boquete en el muro, ingresaron y se llevaron todo el alambrado de la parte posterior de uno de los arcos. Lo que más calentó a los directivos es que hacía escasas horas que habían logrado la habilitación de parte de la Comisión de Canchas de la AUF, lo que permitirá al club competir por el Campeonato Uruguayo de Segunda División.

 No es la única cancha que ha sido visitado por los «cacos».

 Es cierto. Pero esta historia tiene un agravante que demuestra el grado de intolerancia que se está dando en nuestra sociedad… Los cacos en menos de una semana, volvieron a visitar en horas de la noche el Parque Suero con el pretexto de llevarse otro tramo del alambre perimetral pero se encontraron con la sorpresa que los dirigentes habían colocado un sereno para vigilar las instalaciones.

 ¿Y?

 Demostrando tener un corazón de fantasía como Pinocho, los ladrones ingresaron de noche al Parque Suero y cuando fueron sorprendidos por el sereno, lejos de asustarse y disparar, lo encañonaron con una escopeta, lo redujeron y lo ataron con un alambre…

 Como la canción de Ignacio Copani.

 No diga pavadas… La historia es cruel como para que usted salga con ese chiste.

 Fue una «bromita para Video Match»; no se caliente plumífero.

 ¿Consecuencias? El sereno fue encontrado al amanecer atado con alambre como lo habían dejado los ladrones, con una crisis de nervios impresionante lo que motivó su internación en un nosocomio de nuestra capital.

 ¿Se llevaron el botín?

 Por supuesto. Los dirigentes están muy calientes porque hicieron la denuncia policial la primera vez, advirtieron que el club estaba expuesto a otra visita de los ladrones y no se tomaron las medidas del caso. Están desmotivados porque han invertido mucha guita para poner en condiciones reglamentarias al Parque Suero, quieren jugar de locatarios en su escenario pero todos los días les afanan algo. Entonces, ya no saben qué hacer.

 La necesidad tiene cara de hereje. Hay gente que para comer un pedazo de pan arriesga la vida por unos kilos de alambre.

 Despacito y por las piedras. Tener hambre no justifica robar porque de lo contrario, ¿de qué valores estamos hablando? El Picaflor conoce gente muy pero muy humilde, que no tiene dónde caerse muerto, algunos de ellos amigos de toda la vida y sin embargo nunca salieron a robar.

Que la crisis fomenta la pérdida de valores es cierto pero no puede ser la única justificación de la delincuencia.

 ¿Y qué va a hacer la Directiva de Colón para solucionar este problema?

 Por ahora no han adoptado ninguna decisión. Lo que sí tienen claro es que no pueden seguir gastando dinero en la cancha para reponer lo que les roban de noche.

Fíjese que si pusieron un sereno y casi lo matan por unos quilos de alambre la situación es compleja y la solución al problema tampoco es sencilla. *

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