ENFOQUE

Se podía prever

Pocas horas nos separan del momento de disputar la «Gran fiesta» como la definió Néstor García, a la participación de Uruguay en el Pre-Olímpico y lamentablemente se viven horas de extrema tensión en el entorno a la Selección.

Tema Horacio López: Es una realidad que varios jugadores no están de acuerdo con el proceder del asesor de la Selección. Ninguno tendrá la valentía para declararlo públicamente, aspecto rechazable por cierto, pero los más jóvenes y algunos de los veteranos están muy molestos con el trato recibido por López. Menoscabo a la persona en muchos casos, reacciones fuertes en momentos inoportunos y ante la presencia de público, causaron desagrado en el plantel celeste. No es nueva esta situación. Los neutrales y García fundamentalmente son responsables, lo sabían y ninguno actuó en consecuencia para revertir y cuidar la situación. Ejemplos sobran en este corto proceso. En el segundo entrenamiento en Cordón, García debió convencer a Szczygielski que volviera a entrenar después de que este chocara con Tato, la discusión fuera de forma y tono, que en medio de un juego, Tato tuvo con Muro por el Sudamericano, la valija que armó y desarmó Moltedo en plena concentración por discrepancias con el asesor, aquí en Santo Domingo, autoridades nacionales presentes y colegas nuestros quedaron perplejos con la discusión fuerte que tuvo con Esteban Batista, debiendo intervenir el Dr. Vartabedian. Al juego siguiente la reacción fue con Pica Aguiar, llegando éste a responderle y a desafiarlo, en pleno banco de suplentes. Estos hechos por sí solos demuestran que enfrentamientos existieron y que los jugadores rechazan «algunas actitudes» de Horacio López. Néstor García también es responsable, porque el es el líder técnico del equipo y a muchos jugadores, fundamentalmente los jóvenes, estas reacciones, los amilanaron y los cargaron de presión.

López actúa mucho más que como asesor, diríamos que es el primer asistente, ya que desplaza en esa función a Daniel Ciechanovvecchi. La idea original, declarada por Castillo era otra. Tato, sí trabajando en cancha, pero también siendo un embajador en cada torneo y en ese rubro, debe él mismo medir sus reacciones. Hoy llegan noticias a toda América, que nuestros jugadores no quieren jugar, que renuncian, que vuelven, nadie manda, entran y salen, las Universidades tiene más prioridad que la celeste y si los neutrales, que hasta ahora han sido «cómplices» de esta situación, tapándola y aceptándola, lo mismo que García, no cambian, en cualquier momento seremos noticia por un escándalo. No estamos de acuerdo con Aguiar, renunciar a la celeste, jamás lo aceptaremos, mucho menos por pensar en una transferencia. Este proceso que tuvo demasiados altibajos, se generó para darle espacios a los jóvenes y él debe darse cuenta de ese aspecto. El profesor Barreiro debió venir.

Es clave la presencia de un profesional, cuando se juega todos los días; si clasificamos serán muchos juegos y la recuperación de físicos, que ya tienen limitaciones, es necesaria. Prefiero menos dirigentes, sin importar los nombres de los que vienen, y sí un profesional que le sirva al jugador.

Castillo debe colocar las cosas en su sitio. Es fácil criticar a jugadores por diferentes actitudes, pero hay que mirar la casa adentro y limpiar, si se pretende disponer del orden y el respeto necesario para realizar cualquier proceso que se busque que tenga un éxito. *

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