POR EL HORARIO INUSUAL, MUCHOS AFICIONADOS LLEGARON TARDE

Miles de parciales tricolores no vieron el gol de Dely Valdés

El viaje de la selección a Irán determinó que los partidos de ayer por la cuarta fecha del Clausura debieran disputarse en horario inusual, comenzando a las 15 horas. Por esta situación muchos aficionados llegaron tarde al Estadio Centenario, donde se produjeron aglomeraciones en boleterías, y recién cuando transcurría cerca de media hora del primer tiempo terminaron de ingresar los aficionados a las distintas localidades.

La mayoría de los hinchas tricolores concurrieron a observar a Julio Dely Valdés en su debut. Sin embargo, muchos no vieron el gol del panameño  marcado a los 16´  por haber ingresado más tarde al Centenario.

Los dos técnicos observaron el juego desde la platea América: Gustavo Matosas por no tener título habilitante, mientras que por el lado de Daniel Carreño el motivo fue su expulsión en el partido anterior ante Deportivo Colonia.

El cuarto árbitro Jimmy Alvarez se vistió en el primer tiempo con el equipamiento normal de cualquier juez cuando tiene que actuar en el campo de juego, pero en el complemento, y cuando el frío se hizo sentir, optó por abrigarse con un equipo deportivo.

Gustavo Munúa apareció en la cancha luciendo un buzo de color naranja, sumamente llamativo por su tonalidad, pero fundamentalmente porque no coincide con los que habitualmente luce el portero, generalmente de color azul o rojo. El que lució ayer fue confeccionado hace algún tiempo y la única causa de que fuera usado fue un «capricho» del portero.

El arquero tricolor intercambió saludos y conversó durante un par de minutos con su colega Jimmy Schmidt, que jugó muchos años en el club del Parque Central, antes de comenzar el encuentro; luego lo hicieron varios jugadores de campo y al terminar la primera mitad el diálogo del «Bebote» fue con Leonardo Romay.

En el primer anillo de la Tribuna Olímpica volvió a verse después de mucho tiempo la bandera que homenajea a los dos futbolistas que ayer retornaron a Nacional: Fabián O’Neill y a Julio Dely, confeccionado cuando ambos fueron campeones en 1992, en aquel equipo en el que también alineaba Gustavo Méndez.

Ciento cincuenta goles volvieron en la víspera a filas albas, teniendo en cuenta la cantidad de tantos convertidos hasta el momento con la blusa tricolor; 110 llevaba anotados el panameño y 40 el volante de Paso de los Toros, ambos presentes entre los diez mayores goleadores de los últimos tiempos.

Una enorme silbatina despidió, cuando salió del campo, al delantero «pata blanca» Sergio Leal, autor del segundo tanto coloniense, un verdadero golazo; en el festejo Leal saludó a la tribuna Amsterdam señalando como si hubiera rayas verticales en su camiseta, recordando su pasado carbonero, gesto que enfureció a los hinchas tricolores.

Los mellizos Julio y Jorge Dely Valdés volvieron a integrar juntos la plantilla alba como no lo hacían desde hace doce años, en un hecho que prácticamente no cuenta con otros antecedentes desde 1991 a la actualidad.

La historia de Nacional no recuerda la presencia de hermanos a la orden de un técnico desde aquellas épocas, ya que estuvieron a punto de hacerlo últimamente los hermanos Scotti, pero cuando Diego se incorporó «oficialmente» otra vez al plantel, Andrés partió a jugar en el fútbol de Rusia.

Parejas fraternales se recuerdan muchas, como las de Jorge y Rafael Villazán, Walter y Luis Mantegazza, Héctor y Marcelo Morán, Héctor y Raúl Núñez, Víctor y Alberto Espárrago, aparte de los históricos Carlos, Bolívar y Amílcar Céspedes.

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