Figueredo movió las piezas

Quien piense que el presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, Eugenio Figueredo, tiene un pelo de sonso está errado de medio a medio. La semana anterior pasó de la situación pasiva de exclusivamente recibir críticas, a la activa posición de generar hechos. Para el logro de su fin hizo dos movidas claves en la semana, el lunes puso la cara y fue a la reunión de Comisión Directiva de Peñarol, hecho que por lo inusual cobró gran relevancia, y tras cartón, al día siguiente, el martes y en el local de la AUF recibió y buscó el consenso de los presidentes de las instituciones de primera división.

Pero vayamos por partes. Tras las renuncias de la semana pasada en Peñarol de Sanguinetti, Gedanke y Marchesano, y como corolario el alejamiento de Juan Pedro Damiani del Ejecutivo de la AUF, Peñarol todo enjuiciaba a Figueredo, pero más allá de eso se encontraba empantanado en su política institucional.

La presencia de Figueredo dando explicaciones en la reunión de Directiva de Peñarol despertó críticas en filas tricolores que expresaron que en adelante estarían atentos pues veían que la balanza de neutralidad necesaria del Ejecutivo se venía inclinando hacia el lado aurinegro.

No obstante, la presencia de Figueredo y compañía en la sede de la calle Magallanes, otorgó aire a Damiani para tratar de restablecer la necesaria e imprescindible armonía interna para el club de las once estrellas.

El camino para la vuelta de los renunciantes a sus cargos asoma tortuoso, no obstante lo cual, pareciera que Peñarol volvió a quedar en sintonía con la AUF.

Incluso Figueredo entregó el informe que pidieron los mirasoles a la FIFA y que apoya su tesis en el affaire Abreu. De esa manera, Figueredo que al arrancar la semana contaba con un Ejecutivo menguado, con exclusivamente Almada y Pastorini a su lado, sin Capote (Nacional) ni Damiani (Peñarol), y con presiones de los grandes, comenzó a cerrar las heridas y poder así consolidar su liderazgo. En los hechos, desde la presencia del pope asociacionista en Peñarol, comenzó a sanearse la situación política interna, por consiguiente la movida resultó exitosa in totum.

Por su parte el martes por la noche abrió el juego a nivel de la AUF, convocó a los presidentes de los clubes de primera, donde existieron propuestas alternativas a la organización actual. En principio no hay cambios radicales inminentes, pero se logró dar la imagen de que hay un liderazgo monolítico.

Quizás en dos semanas, el Ejecutivo esté nuevamente conformado, y con un Figueredo cobijado, habiendo superado una de las peores crisis que le ha tocado vivir.

En dos gestos, sin grandes cambios de base, dando la cara y efectuando un golpe de efecto, quizás más mediático que real, Eugenio Figueredo demostró nuevamente que se las «sabe todas», y que tenemos «don Eugenio» para rato. *

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