El libro del picaflor
–Picaflor; volvió con el acelerador a fondo, ¿eh?
–Lo que ocurre es que los informantes del Troquílido, que por suerte se cuentan por decenas, ya no aguantaban más la sobrecarga de datos que le habían recogido durante la licencia. Y bueno, ahora tienen que salir a la luz pública porque este es el objetivo final del trabajo de un periodista.
–¿Tiene alguna bomba para hoy?
–Un hecho que pasó inadvertido pero que ocurrió el pasado lunes en la planta alta de la AUF.
–¿Qué pasó?
–El lunes pasado, el Tribunal de Penas de Primera División citó al técnico alterno de Nacional, Pablo Fuentes, que fue asistido por los delegados del club, doctores Hernán Navascués y Alejandro Balbi Della Valle.
–Perdón, usted ayer ya se refirió a este hecho; ¿está perdiendo la memoria que repite como un loro las cosas?
–Baje la pelota al piso, levante la cabeza, haga la pausa y después ponga el balón en movimiento. Volviendo a la historia, mientras los delegados de Nacional aguardaban que los miembros del Tribunal de Penas los convocaran, acertaba por el lugar el presidente de la Mesa Ejecutiva de Primera División, el profesor Antonio Guerra.
–¿Guerra sigue en la cuerda floja?
–Esta es harina de otro costal; no confunda gordura con hinchazón y no le haga perder el hilo argumental al plumífero. Un testigo casual del hecho, que no fue advertido por los protagonistas, vio cuando el presidente de la Mesa Ejecutiva saludó con un beso al delegado Alejandro Balbi, pero le llamó la atención la distancia que el profesor Guerra marcó al doctor Navascués.
–¿Por qué?
–La versión que le dio este testigo que estaba a pocos metros del lugar fue que el profesor Guerra le metió la fría a Navascués por las declaraciones que éste realizara al diario El País, donde denunció que el Foro Batllista (del cual Guerra es afiliado) estaba haciendo en la AUF para lograr la inhabilitación de Sebastián Abreu.
–Después Navascués se retractó o mejor dicho, precisó que se refería al delegado y vicepresidente de Peñarol, doctor Julio Luis Sanguinetti.
–Es cierto, pero de todos modos la aclaración de Navascués a la nota realizada por Alvaro Amoretti no colmó las expectativas del presidente de la Mesa Ejecutiva de Primera División. Por lo menos, así se lo hizo saber al propio Navascués el lunes pasado.
–Siga, siga porque usted siempre está con las últimas novedades.
–El testigo que le pasó el dato al Troquílido escuchó nítidamente el saludo muy afectuoso, cordial, del profesor Guerra con Alejandro Balbi pero también sintió cuando, dirigiéndose al doctor Navascués le dijo, palabras más, palabras menos: «Yo a usted no lo respeto como antes, por lo que dijo en la prensa. A mí nadie me presionó políticamente, no lo aceptaría nunca y además los que me conocen saben bien que no hago política en el fútbol».
–¿Y Navascués qué le respondió?
–Procuró dar algunas explicaciones que, según el mismo testigo, no fueron aceptadas por el profesor Guerra quien, acto seguido, se despidió afectuosamente de Balbi y se retiró del lugar. Conclusión: la aclaración del doctor Navascués a sus acusaciones infundadas que en la AUF funcionan las «hermandades como la Masonería, Opus Dei y el Foro Batllista», en algunos dirigentes que se sintieron agraviados, no fueron suficientes para dar por superado el hecho. El profesor Antonio Guerra, es uno de los que no aceptó las excusas del delegado titular de Nacional. *
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