CASI ABANDONAN LA CANCHA

Indignación con el arbitraje de Méndez

Enorme indignación reinaba cuando terminó el partido entre varios jugadores, el cuerpo técnico de Miramar y sus hinchas por el arbitraje de Gustavo Méndez, a quien le reclaman fundamentalmente una mano de Blanco en la jugada del empate bohemio y los penales del final del cotejo, sobre todo el último. Además de la «bronca» que tenían por la jugada del gol de Ronald Ramírez, los «cebritas» explotaron a los 88´, después que en un lapso de doce minutos el juez tomó tres determinaciones que entendieron los perjudicaban: la expulsión de Peinado y los dos penales. Cuando Méndez sancionó la segunda pena máxima Roland Marcenaro, ingresó a la cancha y se encaminó a los vestuarios, haciendo claros gestos a sus jugadores de que se fueran de la cancha; amagaron a abandonar la cancha, sobre todo el zaguero Perego, pero finalmente (ante la atónita mirada de todos) uno de esos hinchas que trabajan permanentemente por el club, a veces más que los propios dirigentes, los hizo desistir de su idea y terminar el partido, cuando faltaban sólo los descuentos.

Vale señalar que la disposición de las cabinas en el escenario de Parque Batlle (en una esquina de la cancha) impide al enviado de LA REPUBLICA arriesgar un juicio sobre las jugadas polémicas, ya que desde allí los propios jugadores obstruyen la visión en varias incidencias.

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