El libro del picaflor
– Picaflor, ¿qué noticias tiene para hoy?
– Usted sabe que la información es como un manantial; fluye en forma incontenible, permanente…
– Está más agrandado que alpargata de vagabundo, ¿eh?
– No agravie; no insulte porque, si no, El Picaflor va a presentar una acción de amparo para que le protejan sus derechos constitucionales.
– Desayunó «sonriol», que se le percibe muy irónico.
– Pare la mano, si no quiere terminar mal esta jornada. ¿Le interesan cuáles fueron las últimas palabras del presidente de la AUF antes de viajar a Bolivia, la semana pasada?
– Me enteré por la radio que Figueredo había viajado a Bolivia.
– El presidente no desarma nunca sus valijas. Un informante del plumífero que se mueve como pez en el agua en la calle Guayabo, le confesó que el Sudamericano Sub 17 a Figueredo le vino como anillo al dedo, por el «tema Abreu».
– Sigo sin entender cómo los clubes permiten que el presidente de la AUF esté más tiempo fuera del país que dentro.
– Virtud de Figueredo, que los tiene en la palma de la mano a todos los dirigentes de los clubes o a su mayoría y que aceptan que el fútbol se administre por teléfono. ¿Cuánto tiempo hace que El Picaflor viene denunciando que la administración y gobierno del fútbol es un caos?
– Tiene razón, pero sus denuncias siempre han caído en saco roto.
– Problema de ellos. Por el despelote que hay en la AUF, la dirigencia del fútbol recibió la peor cachetada de la historia de la institución en sus 103 años de vida, y fue el fallo de la jueza Nancy Corrales. Basta con leer el fallo con objetividad y detenimiento. Les dijo que tenían que arreglar todas las desprolijidades cometidas por los órganos políticos de la AUF, tener coherencia en sus decisiones para evitar que se repitan acciones como las que llevó a cabo el Loco Abreu. La verdad que si los miembros del Ejecutivo tuvieran un cachito de vergüenza, especialmente los doctores Almada y Pastorini, que son hombres del Derecho, tendrían que haberse ido el mismo día que fueron notificados de la resolución de la jueza Corrales…
– ¡Qué se van a ir, si están todos atornillados a los sillones!
-La culpa no la tiene el chancho sino el que le rasca el lomo. ¿Qué significa esto? Que por encima de la responsabilidad política que les cabe a cada uno de los neutrales, los clubes tienen su cuota parte porque no controlan, no piden explicaciones, no supervisan, no ejercen los derechos que les otorga el Estatuto. *
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