El libro del Picaflor

–Picaflor ¿qué tiene para hoy?

–Una historia reservada que ocurrió el miércoles de noche en la sesión ordinaria de la Mesa Ejecutiva de Primera División.

–¿Sobrevive algún miembro de ese «órgano competente»?

–El profesor Guerra dijo que no iba a renunciar por la presión de Nacional y/o Peñarol y que dejaba el cargo sin chistar si así se lo pedía Eugenio Figueredo o los clubes que lo promovieron. El representante de Peñarol, Felisindo Domínguez, sólo lo puede voltear su club. La vacante de Enrique Baldrich, que pidió licencia para viajar a EEUU la ocupa Ovidio Cabal, presidente de la Mesa de Segunda División. Como antes, la Mesa está funcionando con tres patas pero este no es el tema del Troquílido para hoy.

–Vaya al grano que me interesa.

La Mesa Ejecutiva tomó conocimiento de la resolución de la jueza doctora Nancy Corrales, el mismo miércoles de noche. Una vez leída la misma, donde dejó muy mal parados al cuerpo y por qué no decirlo al Consejo Ejecutivo, un integrante pidió la palabra y planteó una moción que casi infartó a los dos compañeros.

–Cuente, cuente. ¿En qué consistía la moción?

–Palabras más, palabras menos: «Visto que la jueza reconoce las potestades a los órganos competentes de la AUF para juzgar la situación reglamentaria de Sebastián Abreu y teniendo en cuenta que la Mesa nunca refrendó su pase, mociono que se decrete la inhabilitación de Sebastián Abreu, por violar el Reglamento General».

–¿Firmado?

Don Felisindo Domínguez. Guerra y Cabal se miraron y no sabían si salir corriendo o tirarse al suelo. Como lo dispone el Reglamento interno de la Mesa, el tema pasó a votación y el representante de Peñarol perdió 2 a 1. ¿Usted se imagina lo que hubiera ocurrido si la Mesa decretaba la inhabilitación de Abreu después que la Justicia hizo lugar a su Acción de Amparo?

–Hubiera generado un escándalo peor del que se armó.

–Impresionante. No caben dudas de que la jugada del representante de Peñarol en la Mesa, fue muy astuta y en el fondo, sabía que no iba a prosperar. Interiormente, Felisindo debe de haber disfrutado cuando hizo la moción y observó la reacción de Guerra y Cabal.

–Llama la atención que Peñarol, institucionalmente, no haya fijado posición después de la resolución de la jueza Corrales; ¿no?

–De acuerdo con datos que obran en poder del Troquílido, el presidente de Peñarol se tomó unas horas para referirse al tema. Quizás lo haga este mediodía en la Audición Peñarol Verdad (CX 10 Continente). Seguramente, antes de ello, va a charlar con su hijo Juan Pedro. La versión que llegó al plumífero es que si el Consejo Ejecutivo, no denuncia el convenio con la Mutual después de la Acción de Amparo de Abreu, los manyas le pueden bajar el pulgar a Eugenio Figueredo, Almada y Pastorini. Hay quienes sostienen que el Ejecutivo no debió tardar un minuto en adoptar esta decisión porque ahora se abre un grifo que deja muy desprotegidos a los clubes ante los futbolistas. Esté expectante porque en cualquier momento, el contador (Damiani) abre la boca y hace estragos. *

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