El libro del Picaflor

Picaflor; ¿qué tiene para hoy?

-La locura política que generó el pase del Loco Abreu, relegó a un segundo plano las repercusiones del Libro que escribió El Picaflor vinculado con un alto jerarca de la Asociación.

Me puede recordar la historia que no la tengo presente.

-Como no. El Troquílido se refiere a la historia del funcionario jerárquico que se presentó en total estado de ebriedad a cumplir sus tareas profesionales y brindó un panorama deplorable en la calle Guayabo 1531.

¿El Ejecutivo lo sancionó?

-Ta´loco usted.¿Dónde vio que el Consejo Ejecutivo adopte medidas ejemplarizantes? La política de lavarse las manos no es exclusiva de los asuntos políticos. También se aplica en otras áreas.

Cuente, cuente que ya me dejó engranado.

-Al haber tomado estado público el incidente, el presidente Figueredo citó a su despacho al protagonista de la historia. Según testigos, los gritos de Figueredo se escuchaban en toda la planta alta. Lo relajó de arriba abajo. «Vos no te imaginás la mea… que le pegó el Petiso. Lo puteó de arriba abajo. Le dijo que era una vergüenza lo que había hecho y mucho peor que el episodio hubiera llegado a los oídos del plumífero», comentó una fuente que acertaba por el lugar en el momento de la orinada.

Lamentable el episodio desde todo punto de vista.

-Escuche, no apure caballo flaco en repecho. ¿ Acaso no le interesa saber cuáles fueron los descargos del borracho?

¡Por supuesto!

-El funcionario de alto rango, que paseó su mamúa por toda la planta baja de la AUF el día que jugaron Racing y Nacional por la Copa Libertadores de América, se excusó con Figueredo y le dijo: «Eugenio, no es cierto que me haya mamado. Lo que me pasó fue que me tomé una pastilla y me descompensé», argumentó el beodo.

¿ Y Figueredo se tragó la pastilla como dice Yanuzzi?

-No sea bobo… Figueredo que tiene más echadas que teru teru en noche de luna, se agachó pero no le creyó. Lo insólito es que una vez que superó la humillación del presidente, el funcionario jerárquico bajó a la planta baja con mucha sed de revanchismo. «Si yo descubro quién le pasó este dato al Picaflor, lo echo», comentó el funcionario en voz baja.

¡Bingo! ¿El se presentó al trabajo borracho y casi le aumentan el sueldo y después buscaba cabezas de turcos para decapitar?

-Una situación prototípica de la administración Figueredo. Bochornoso. Según los datos que el testigo le dio al plumífero, el funcionario borracho, apuntó las baterías para un par de dependientes que él no los quiere ver ni en la sopa y está buscando un pretexto para embromarlos. Pero la cosa no quedó ahí.

Siga, siga.

-A los pocos días, apareció por la puerta principal un dirigente importante, que ocupa un cargo relevante en un órgano de la AUF y dirigió sus pasos hacia la oficina del protagonista y le dijo: «Así que viniste a trabajar borracho. Qué lindo, ¿eh?»

¿Cómo lo individualizó si usted no «quemó» a nadie con nombre y apellido?

-Porque el mundo de la AUF que es apasionante, es chiquito y todos saben quién es quién. Parece que cuando el funcionario se quiso justificar con la historia de la pastillita, el dirigente le dijo con pelos y señales, dónde había estado, qué había tomado  etiqueta negra- y ainda mais. Ante la contundencia de la información, el funcionario bajó la cabeza, sonrió y cambió de frente la pelota demostrando que lo habían agarrado en off-side. *

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