El libro del Picaflor

 Picaflor; me dijeron que se zarpó el lunes de noche con el doctor Navascués.

 Tenga cuidado y no vaya a funcionar con el teléfono descompuesto. Fue un debate muy encendido, polémico, con mucho temperamento donde cada uno defendió su posición reglamentaria sobre Sebastián Abreu.

 ¿ Es cierto que estuvieron por agarrarse a los bollos?

 ¿Vio? No haga caso a los teléfonos descompuestos. Si le dijeron eso, faltan a la verdad. El debate fue muy áspero, duro, caliente, pero jamás hubiera tenido un desenlace así.

 ¿Qué tiene para hoy?

 Ponga mucha atención porque después vienen los mal entendidos…

 Vaya al grano y déjese de misterios.

 Parafraseando a Juan Torraca, aparecen algunos nubarrones sobre el Consejo Juvenil de la AUF que pueden degenerar en tormentas con vientos fuertes de más de 100 kms por hora.

 Â¡Cómo!

 Como acaba de escucharlo. La famosa reestructura administrativa que impulsó el doctor Daniel Pastorini, en el fútbol juvenil empezó a cojear.

 ¿Por qué?

 La reducción de ocho a cinco miembros del Consejo, ha traído como consecuencia una sobrecarga de trabajo y algunas áreas empezaron a quedar descuidadas. ¿Resultado? A poco tiempo de instrumentada la reestructura política del cuerpo quedó demostrado que los problemas del Consejo no pasaban por el número de integrantes ni tampoco por los clubes a los cuales representaban. Ahora, hay caras nuevas, extrañas, pero el trabajo del Consejo ha perdido eficacia. A la hora de pasar lista para delegar tareas y responsabilidades, empiezan las borratinas. «No, yo ese día no puedo. No, a esa hora estoy comprometido. Pongan a otro compañero porque no voy a estar en Montevideo», son frases que se han transformado en caballitos de batalla de algunos consejeros.

 Troquílido, la felicidad total, no existe.

 No existe. De acuerdo a los datos que tiene El Picaflor, el noviazgo entre los nuevos consejeros se terminó. La rutina empezó a jugar su partido porque hay gente que se sumó al nuevo proyecto pensando que todo era color de rosa y se están dando cuenta que no es moco e pavo. Y eso se percibe en las reuniones de todos los lunes.

 ¿Qué pasa los lunes?

 En el caso concreto del señor Armando Casteindebat (Flores), que lo designó el doctor Pastorini por la amistad que cultivan desde hace muchos años, no tiene tiempo para dedicarle al Consejo Juvenil. Debido a sus compromisos personales, el dirigente del interior no puede dedicarle el tiempo necesario lo que lleva a que en las sesiones del lunes haya que enterarlo de todo lo que hicieron sus compañeros el resto de la semana. Ergo, es como si a una rueda en movimiento le colocaran un palo. Hay quienes están extrañando a viejos consejeros (Baños, Atilio García, Renzo Gatto, Grachot) que disponían de tiempo para dedicarle al fútbol juvenil y nunca presentaban objeciones a los «mandados» que se les encargaban. Ahora, todo cambió, como dice la canción.

 ¿Y qué puede pasar de ahora en más?

 Si no cambia la situación, El Picaflor le adelanta que van a producirse roces, problemas de funcionamiento y van a generarse alejamientos, por voluntad propia y/o como consecuencia de las diferencias que están gestándose en forma subrepticia. *

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