El libro del picaflor
Picaflor, ¿qué le pasó que desapareció de la noche a la mañana?
¿Usted también es de los que pensó que El Picaflor había sido desplumado? Si fue así, se equivocó de cabo a rabo. El plumífero se tomó un descanso, aprovechando la Semana de Turismo, Santa o Criolla, como quiera llamarla.
¿Preparó algún menú fuerte para hoy?
¡Cállese!
No empiece con los misterios y vaya al grano.
El plumífero reapareció ayer en un vuelo rasante por la Asociación Uruguaya de Fútbol. Lo hizo en un horario inusual porque tenía otras obligaciones establecidas con anterioridad y no podía modificar la agenda. Cuando llegó al lugar, empezó a recabar información para ponerse al día y allí le contaron una historia, con lujos y detalles, que no tiene desperdicios.
Cuente, cuente.
La historia se la relataron con lujos y detalles dos personas que fueron testigos involuntarios del hecho… Antes de Semana de Turismo, el día que jugaron Racing y Nacional por la Copa Libertadores de América, en Buenos Aires, ocurrió un hecho que no tiene antecedentes en los 103 años de historia de la AUF. Un funcionario de alto rango jerárquico, se presentó a trabajar en un estado deplorable, que generó vergüenza ajena en los dependientes.
¿Cómo?
Como acaba de escucharlo. Un funcionario con mucha trayectoria funcional y varios galones sobre sus hombros, llegó borracho por unanimidad como dice Luis Landriscina a prestar sus servicios a la institución que preside don Eugenio Figueredo. Los funcionarios no lo podían creer. Vieron aquella figura desvalorizada, tambaleante, desalineada, y no lo podían creer. Uno de ellos comentó: «Pensar que éste viene a darnos órdenes, lecciones de buen funcionario y llega con un pedo que no puede mantenerse en pie. ¿Dónde están los neutrales que no le dicen nada?, comentó el funcionario con mucha razón y rabia contenida.
Perdóneme Troquílido, pero me cuesta creer que esta historia sea verdad.
Sencillo, vaya a las oficinas de la AUF y si tiene confianza con algún funcionario, pregúntele medio de refilón si lo que está narrándole el Troquílido es cierto o no… Una vergüenza. Pero mire que la cosa no terminó ahí, hubo otros capítulos más tristes y deplorables.
Siga, siga, que esto también me interesa porque refleja otros entretelones del fútbol.
Además de la mamúa por unanimidad que tenía el jerarca de la AUF, la situación se agravó cuando se durmió en su despacho según los testigos presenciales y se vomitó de arriba a abajo…
No, no, por favor no cuente más inmundicias que me revuelve el estómago.
Perdone pero es la pura verdad… La escena era dantesca. El funcionario borracho, dormido y vomitado, inundó de olores desagradables el entorno y hacía muy difícil a los demás funcionarios, concentrarse y desarrollar su labor en forma correcta. El botón de la muestra fue cuando el hombre, haciendo más dribling que Venancio Ramos por la punta derecha, enfiló hacia el gabinete higiénico de la planta baja de los funcionarios e inutilizó el recinto. Técnicamente, clausuró el baño, lo que obligó a los demás a recurrir al destinado al público en el otro extremo de la planta baja. Le comentaron al plumífero que el susodicho había participado de una reunión social, regada de importado y perdió la brújula. ¿Consecuencias? Concurrió al club de amigos de la AUF a prestar sus servicios con una mamúa muy rebelde ya que, a las 21 horas, quedaban secuelas irrefutables de una jornada de beberaje que quedó grabada en la peor historia de la institución. *
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