Matosas festejó el punto desde la Platea América
En Villa Española se viven situaciones antagónicas, mientras un grupo importante de hinchas festejaron a rabiar el empate que consiguió el equipo ante Peñarol en el propio Estadio Centenario. Un grupo minoritario emprendió su ira contra el presidente Walter Laureiro y otros compañeros de directiva, incluso uno de ellos saltó la valla que limita el Palco Oficial y estuvo a punto de agredir a golpes al presidente de la institución.
El DT villero, Gustavo Matosas, no puede ingresar al terreno de juego por no tener su título habilitante, por esta razón siguió las incidencias del partido en la Platea América, detrás del banco donde se ubicaron los suplentes de Villa Española.
Cuando su equipo marcó los goles no festejó por su pasado en Peñarol y al final del partido cuando Siegler marcó la finalización del juego, se limitó a festejar en forma mesurada junto a su hermano Andrés.
En el Palco Oficial se ubicó el plantel de Bella Vista, quienes concentraron en CAFO aguardando el partido que disputarán esta tarde ante Deportivo Maldonado. Junto a un grupo de jugadores también se hizo presente el entrenador Sergio Cabrera y su ayudante Jorge Bertolio. Posteriormente también se les unió el presidente de la institución, Sebastián Bauzá.
El reloj de la Tribuna Colombes no funcionó en los segundos 45 minutos, quedó en cero y eso provocó la molestia de muchos aficionados que no tenían referencia del tiempo de juego. Un allegado a Peñarol comentó que el reloj se paró a propósito para que los jugadores no tuvieran centrada su atención en la hora y se sintieran presionados si no conseguían el resultado buscado, situación que en definitiva aconteció.
Cuando Gustavo Siegler pitó el final del partido, algunos silbidos partieron desde la Tribuna Amsterdam para jugadores y técnicos de Peñarol. Mientras esto acontecía, Diego Aguirre no esperó la llegada de sus futbolistas y emprendió rápidamente la retirada por la boca del túnel del vestuario de la Colombes.
Algunos jugadores mantienen duelos particulares con los hinchas, uno de ellos es el argentino Daniel «Miliki» Jiménez, quien permanentemente vive pendiente de los gritos de sus hinchas. Cuando marcó el empate transitorio, en el cual tuvo mucha fortuna, realizó un gesto hacia la Tribuna Olímpica en clara demostración que se callaran y dejaran de hostilizarlos.
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