Réplica a Gabito, con dolor

Montevideo, martes 8 de abril de 2003

Sr. Federico Fasano:

De mi mayor consideración:

Debido a un infundado artículo aparecido en el día de ayer en el diario que usted dirige le ruego disponga la publicación de la presente para volver los hechos a su carril normal.

El autor de la nota altera la verdad, acusa gratuitamente, se hace eco de hechos totalmente aclarados en su momento y lugar, sin haber hecho la menor consulta periodística al principal implicado. Conste, señor director, que el autor de la nota tiene mis teléfonos de domicilio y trabajo y también lo tienen mis queridos compañeros de la Sección Deportes de LA REPUBLICA donde trabajé, por dos períodos, no hace mucho tiempo.

Todo eso junto se resume en un resultado deplorable tanto desde el punto de vista periodístico como en el principal, en el del respeto a la dignidad de los actores involucrados, en este caso mi persona.

Por eso entenderá usted, Federico Fasano, que le deje bien en claro algunas cuestiones personales y esenciales. Yo y la mayoría de mis amigos leemos diariamente LA REPUBLICA. Por eso no debo dejar de hablarles a ellos, aunque bien me conocen, porque la capacidad de ensuciar que tiene lo mal escrito es, muchas veces, imparable. Sólo para esos amigos les digo lo elemental sobre mi historia chica que sostengo con orgullo: sigo siendo el mismo de siempre, el mismo del 68, el mismo del 73, sólo para darle fechas simbólicas que definieron la dignidad y la entereza de muchos uruguayos. No he cambiado, no soy –radicalmente no lo soy, Federico– ese sujeto despreciable que pinta el escriba.

Otra cosa quiero decirle, estimado Fasano. Hay una forma de hacer periodismo que se disfraza de «periodismo de investigación» que, más bien, es periodismo no ético y que, además, no investiga sino que chismorrea. El procedimiento que usan –que usa quien tomó a mi persona como sujeto de agresión– está caracterizado por una lógica diabólica. Se deja estampada una acusación contra alguien pero –cuidadosamente– no se le consulta. Luego, ya hecho el daño, cuando la acusación es falsa, se posa de «amplio y democrático» y se ponen las páginas del medio a disposición «para aclarar». El show multiplicado por dos. ¿Por qué si esta no es la política general de LA REPUBLICA sí rige, impune, en este sector de la Sección Deportes?

Si el periodista me hubiera consultado habría tenido datos elementales que lo habrían ayudado a entender esta historia pequeñísima e intrascendente, basada en hechos que murieron en el mismo momento en que alguien la quiso hacer nacer.

Ese alguien es la cabo Dorita Sepe, quien dice representar a Wanderers en la Asamblea de Delegados del Departamento de Fútbol Femenino. Dentro de un proceso de discusión interna del Departamento, la cabo Sepe queda, permanentemente, en minoría absoluta y solitaria. En la reunión del jueves pasado distribuyó una fotocopia de un borrador escrito por mí ¡hace dos años y once meses!

De inmediato, informó a los delegados las circunstancias en que fue escrito. Lo reitero acá lo más sucintamente posible. A fines de abril, principios de mayo de 2000 la temporada oficial del Fútbol Femenino no había comenzado. Algunos clubes –recuerdo a Wanderers y River Plate– condicionaban su participación en la actividad a la culminación de un proceso de discusión que se estaba llevando a cabo y que tenía que ver con aspectos de conducción económica, Tribunal de Penas, política de selección, etc. Mi posición era la de separar los tantos, seguir con ese proceso de discusión pero empezar la temporada de inmediato.

El 28 de abril se abrió una instancia para que los clubes hicieran llegar «consultas». Marcela Brasil era la delegada de River Plate. Veníamos de trabajar juntos dos años y medio, ella como dirigente y yo como director técnico de River Plate, club al que llevamos a ser, deportivamente, el tercero en cuestión en un panorama muy dominado por los poderosos equipos de Rampla Juniors y Nacional. En ese marco, Marcela me pidió ayuda para redactar sus «consultas». Y eso fue lo que hice. Allí hay preguntas –no opiniones– y son las que deseaba hacer la delegada. Por supuesto, me parecía un buen método el que se estaba llevando a cabo y lo apoyé cuando se estableció. Era una forma de establecer un diálogo que estaba deteriorado. Las preguntas se hicieron, las respuestas se dieron y la temporada comenzó. ¿Cuál es el problema? No hubo «zancadillas» como infiere el redactor, ni nadie quedó contra ninguna espada ni pared. La presidenta del Departamento tenía las respuestas y las dio. Hablar de «traición» es, directamente, caer en el ridículo.

Aprovecho, estimado Federico Fasano, para expresarle que llevo –en mi condición de entrenador y docente del Ministerio de Deporte, al que entré por concurso en la época de la Comisión Nacional de Educación Física– ocho años como Asesor Técnico del Departamento de Fútbol Femenino de la AUF. Me parece, más allá de mi persona, un buen ejemplo de contribución del máximo organismo del deporte del país hacia una modalidad deportiva en su etapa de nacimiento y crecimiento acelerado.

En estos días, en el Departamento de Fútbol Femenino, estamos emprendiendo un camino sin la conducción de la profesora Matilde Reisch, quien renunció a la Presidencia. Todos vamos a extrañar su capacidad y experiencia, pero confío en que el colectivo del fútbol femenino redoble el esfuerzo para mantener buen rumbo.

 

Con orgullo por el trabajo que realizo a diario y lamentando lo publicado, se despide de usted con el afecto de siempre,

Entrenador Jorge Burgell – Asesor Técnico del Departamento de Fútbol Femenino (AUF)

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