"Los nuevos" cumplieron
Una hora y media antes de que comenzara el encuentro los alrededores del Parque Viera mostraban un movimiento inusual, debido a la importante cantidad de público que concurrió al cotejo. Ya desde ese momento, «trabajaba» arduamente una buena cantidad de revendedores de entradas, ofreciendo a los potenciales espectadores la posibilidad de ingresar rápidamente a las tribunas, sin hacer cola, solamente por algunos «pesitos» más.
La mayor parte de los concurrentes fue llamada por el retorno a filas tricolores de Sebastián Abreu y Fabián O’Neill, por lo que buena cantidad de niños y adolescentes (algunos bastante crecidos) esperaban ansiosos por sacarse una foto o hacerce firmar un autógrafo con alguno de sus ídolos.
Hasta un integrante de la guardia policial – cuando Nacional se iba a «calentar» – se puso en el camino de Abreu pidiéndole para sacarse una foto juntos.
Además de los mencionados, Daniel Carreño fue de los más saludados (al igual que Eguren y Dadomo) al ingresar a los camarines del Viera, y permaneció durante algunos minutos conversando con los «caseros» del escenario, viejos conocidos desde la época en que dirigía a los bohemios.
Tal como había adelantado LA REPUBLICA, antes de comenzar el encuentro «El Loco» Abreu recibió una plaqueta por parte del Movimiento de Grupos, Barras y Banderas, mientras que otros integrantes de la hinchada le obsequiaron una bandera con la leyenda «Loco por Nacional.»
En el momento que los tricolores saltaron al campo, la tribuna estalló en una ovación tras la cual coreó los nombres de los dos debutantes: el minuano respondió haciendo palmas sobre su cabeza, mientras «El Gurí» O’Neill besó la camiseta antes de saludar a las tribunas.
Tal como lo pedían algunos de sus seguidores hace algún tiempo, el equipo de Villa Dolores se presentó a jugar ayer luciendo la legendario camiseta del club Misiones, a franjas verticales rojas y negras. Al menos ayer, el apodo de «cebritas» con que se conoce a los fusionados no pudo ser empleado, ya que debido a la similitud de colores no emplearon la tradicional casaca blanca y negra, originaria de Miramar.
Un numeroso grupo de hinchas del conjunto benjamín en la Divisional se hizo sentir ruidosamente, instalado en la tribuna que da espaldas al cuerpo de Radio Patrulla. y vibró en más de una ocasión – sobre todo en el primer tiempo – con la buena faena de sus jugadores.
Cuando Abreu marcó el segundo gol de la tarde inmediatamente lo festejó con la hinchada tricolor, luego señaló al banco de relevos haciendo extensiva la dedicatoria, y por último – apuntando con su dedo índice al cielo – se lo tributó a Fernando «Cameron» Suárez, su amigo fallecido en el accidente carretero que ambos sufrieron hace algunos meses, y que le costó al centrodelantero algunos días de internación.
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