Amsterdam fatídica
POR MARCELO BARUFFALDI Y JULIO CIFUENTES
En lo que va de la ronda final del Campeonato Sudamericano Sub 20 nuestra selección recibió cuatro goles en contra; todos fueron en el arco que da hacia la tribuna Amsterdam, el que Uruguay defendió en los segundos tiempos de los tres partidos disputados hasta el momento. Además, si tenemos en cuenta también la primera fase, siete de los ocho goles recibidos por nuestro equipo en todo el certamen, fueron sobre esa tribuna.
El árbitro del encuentro de ayer, el brasileño Wilson Souza, fue el mismo que dirigió el partido entre Uruguay y Argentina. En aquella oportunidad fue criticado por mostrar pocas tarjetas amarillas; ayer no quiso cometer el mismo error. Mostró un total de seis, tres de ellas en los primeros quince minutos de juego.
Martín Silva volvió a utilizar la indumentaria gris con la que atajó en la primera fase, luego de jugar los dos primeros partidos de la fase final con equipo negro. Si era por cábala, dio resultado.
La selección celeste continúa sufriendo una extraña e intensa racha de lesiones que motivó que anoche nuevamente no pudieran estar en el campo Jorge «Malaca» Martínez y Cristian «Cebolla» Rodríguez, aunque sí pudo hacerlo el zaguero Carlos «Hormiga» Valdez.
La larga lista de futbolistas lesionados se había iniciado antes de la confección definitiva del grupo con Alvaro Navarro, luego Miguel Amado e Ignacio La Luz, para continuarse en el propio torneo con la fractura sufrida por el defensorista Guillermo Rodríguez.
Cerca de los diez minutos, por instantes se temió que la racha adversa continuara, ya que consecutivamente fueron atendidos durante un par de minutos William Ferreira, a causa de un golpe en el tobillo, y el portero Martín Silva, aunque afortunadamente ambos pudieron recuperarse y continuar jugando.
La primera llegada con peligro de Uruguay en el primer tiempo fue a los 22 minutos. William Ferreira aprovechó un error de la defensa ecuatoriana, escapó y remató al arco, pero el arquero Eche la sacó al córner. Casi todos los jugadores de Ecuador fueron a su área a defender sin darse cuenta de que el juez brasileño había cobrado saque de arco, en forma equivocada.
Una característica poco común que mostró el Estadio Centenario ayer fue que las fosas que se encuentran detrás de los arcos estaban vacías y no llenas de agua como de costumbre. Seguramente, la gente de CAFO esperaba que lloviera y por esa razón no llenaron de agua esas zonas.
Desde el Palco Oficial del Centenario varias personalidades del deporte (técnicos, dirigentes, empresarios y ex futbolistas) siguieron las incidencias del encuentro como ocurre de costumbre, aunque esta vez hubo un par de presencias que llamaron la atención de los presentes.
Una fue la de Alberto Spencer, el formidable delantero del Peñarol de los sesenta, que vivió el encuentro con su corazón «partido al medio» entre el cariño lógico por su país natal y el que siente por la tierra que lo albergó y lo catapultó a la fama, que se convirtió en su segunda tierra.
La otra fue la del hondureño Elvis Danilo Turcios, flamante incorporación del Club Atlético Peñarol, quien presenció el encuentro junto a un periodista de Tuttosport, uno de los principales medios periodísticos deportivos escritos de Italia.
Las cabeceras del Estadio Centenario estuvieron casi vacías, pero ambas tuvieron la particularidad de que el poco público presente en ellas se acumuló en el mismo sector, en el segundo anillo contra la Olímpica, que fue la tribuna con mayor presencia de público, a pesar de que las entradas para esa grada costaban un poco más caras.
Tímidamente, durante algunos pasajes del encuentro, el apoyo de las tribunas al conjunto local se hizo sentir; en forma que causó extrañeza, muchas veces el aliento se originó en la Tribuna Olímpica, algo que parece lógico de acuerdo a la disposición que el público adoptó en el Estadio Centenario.
Cuando Carlos Grosnile estaba pronto para ingresar al campo de juego y el cuarto árbitro mostró en el cartel que el futbolista que se retiraba era el «Pollo» Olivera, todo el público presente aplaudió la decisión de Jorge da Silva y silbó al jugador de la Juventus cuando se retiraba del campo de juego, mostrando claramente su disconformidad con la actuación del ex futbolista de Danubio.
Los goles anotados por Uruguay en la víspera fueron casi iguales a los convertidos contra el mismo rival en el debut en el Sudamericano. En ambos encuentros, los primeros tantos fueron en el primer tiempo, en el arco de la Amsterdam y luego de un córner. Los segundos fueron en el complemento, en la Colombes y luego de un tiro libre.
Mientras se jugaba el segundo tiempo, un balón fue despejado del campo de juego y cayó en la Platea Olímpica. Uno de los parciales lo tomó y salió corriendo, con claras intenciones de robarlo. Las fuerzas policiales respondieron rápidamente y lo apresaron, provocando los cánticos del público de esa tribuna en contra de los agentes.
Por primera vez en lo que va del Sudamericano, el «Pollo» Olivera no fue el encargado de ejecutar los remates de pelota quieta. El elegido fue el futbolista de Bella Vista Eduardo Fernández, quien lo hizo con bastante buena puntería. Ejecutó los centros de ambos goles y además estrelló un remate libre directo en el vertical derecho del arco ecuatoriano.
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