EL LIBRO DEL PICAFLOR
—Picaflor, ¡qué quilombo armó ayer!
–¿Por qué?
—En Peñarol andaban detrás del infidente, ¿sabía?
–No, señor. Esto es una primicia, pero como le decía el hidalgo don Quijote de la Mancha a su escudero: «ladran, Sancho». En Peñarol no tienen que buscar fantasmas fuera del club porque en realidad muchos de ellos residen en la institución.
—¿ Qué le pasa, que volvió antimanya de sus vacaciones?
–No diga pavadas, que después hay giles que le creen y se arman líos al santo botón. Mire, ayer de tarde, un informante del plumífero, manya por supuesto, se comunicó con El Picaflor porque estaba indignado con el dirigente que había ventilado el tema Pacheco justo ahora que se hacen gestiones para incorporarlo al club. «Vos cumpliste con tu obligación de informar, pero el dirigente que te pasó ese dato, que lo sabemos todos en el club, lo hizo de mala leche», agregó el interlocutor.
—Peñarol actualmente es un sainete.
–Es un caos. Para el informante del plumífero el Consejo Directivo de Peñarol, y en especial el contador Damiani, le están allanando el camino a Nacional para que logre otro quinquenio. Y se despachó con información de la interna que pinta cabalmente la interna del club.
—Cuente, cuente.
–Mire, para que usted tenga una idea, el 8 de febrero, en tres semanas, comienza la actividad de los campeonatos de divisiones juveniles de la AUF. Peñarol no ha designado los técnicos y por lo tanto, no está entrenando.
—¿Cómo?
–Como acaba de escucharlo. Según este manya, el coordinador deportivo, doctor Eduardo Belza, «echó» a Julio César Jiménez, que había venido el año pasado desde Argentina con la ilusión de volcar su experiencia en el club. Aconsejó que no le renovaran el contrato. Parece que hay consejeros que quieren llenar todos los cargos de técnicos en las inferiores nominando a ex futbolistas del club.
—Una idea que en otros clubes ha dado buenos resultados.
–Bueno, según este manya, los candidatos que están en danza para dirigir las inferiores del club no tienen antecedentes para avalar una gestión de cambio como necesita Peñarol. «Los nombres que se barajan son los del Topo (Fernando) Rosa, que no tiene antecedentes; Miguel Peirano, que no ganó nada en Danubio; el Indio Olivera, que ya trabajó y no dio resultados; el Tito Goncalves Chico (Jorge), que dirige la tercera y no tiene credenciales para hacerlo. Si el contador Damiani no despierta y da un golpe de timón, Peñarol está hipotecando su futuro», comentó el informante, que no les tiene fe a los candidatos.
—Troquílido, recuerde aquella frase célebre: el que tiene padrino no muere infiel.
–Ah, sí. En este caso puntual, según la versión del informante, hay un padrino que está palanqueando a los candidatos, sin importarle la capacidad e idoneidad técnica para desempeñar la función. Un riesgo demasiado grande en un mundo donde se privilegia y se premia la capacitación y formación profesional por encima de los fanatismos. *
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