El descenso dividió a los clubes; se estancó solución de Tenfield
Cuando todo indicaba que la reunión de presidentes de la víspera iba a ser de mero trámite, luego de la reunión que los mismos habían mantenido con Tenfield SA el miércoles de noche, surgieron trabas insalvables que impidieron la aprobación de la extensión del contrato por cinco años más con la empresa que posee los derechos de imagen del fútbol uruguayo.
La división surgió como consecuencia de que Danubio, Defensor Sporting, Bella Vista y Wanderers, que no tienen deudas con la empresa Tenfield SA porque se autofinanciaron sus presupuestos durante 2002, pusieron como requisito para avalar el acuerdo la existencia de privilegios con respecto al descenso que se pretende modificar a partir de 2003.
Los cuatro clubes expresaron en sala la exigencia de no quedar comprendidos en el régimen de descenso por haber cumplido con todas las obligaciones reglamentarias con la asociación, entre las cuales se incluye el pago de salarios a técnicos y futbolistas con sus recursos propios.
El planteamiento del llamado Grupo de los Cuatro cayó como un balde de agua fría en el de los Doce, que de inmediato rechazó la iniciativa por considerarla antideportiva y oportunista.
Con este antagonismo y la irreductibilidad de las posiciones, el Consejo Ejecutivo planteó un cuarto intermedio para proseguir las negociaciones entre los dos grupos de modo de hallar una fórmula que satisfaga a todas las partes. De este modo, se quiere allanar el camino para que la ampliación del contrato con Tenfield SA quede legitimada con un mayor respaldo político.
Las exigencias de los «grandes»
Además del reclamo del Grupo de los Cuatro, hubo otra opción que reclamó cambios en el reparto del dinero de la televisión y en el sistema de clasificación a la Copa Sudamericana 2003, cuya disputa ya fue ratificada por la CSF.
Fuentes confiables expresaron a LA REPUBLICA que los representantes de Peñarol reiteraron su posición de recibir el 58 por ciento del dinero que anualmente recibe la AUF por los derechos de televisión (US$ 2.900.000 para repartirse entre ellos en partes iguales), lo que fue rechazado por la mayoría de los presidentes de los clubes chicos.
La otra aspiración de los «grandes» que también enfrenta una fuerte resistencia de las instituciones menores es la clasificación directa de ambos a la Copa Sudamericana, manteniendo el privilegio que ostentaron para la extinta Copa Mercosur.
Varios presidentes se expresaron por la negativa. Como la reglamentación de la clasificación es potestad de la Asamblea General, parece imposible que los «grandes» sean contemplados en este punto en particular.
El cuarto intermedio será levantado el próximo lunes, oportunidad en la cual el Consejo Ejecutivo confía en los buenos oficios de su presidente para destrabar la situación. Tal como están las cosas, parece una tarea ardua porque el Grupo de los Cuatro se niega a votar la extensión del contrato como quiere el Grupo de los Doce, y éste a su vez no accede a votar privilegios deportivos en el descenso.
Los «grandes», unidos una vez más en sus planteos, están en la situación más incómoda porque sus dos votos no tienen peso en la Asamblea General cuando la voluntad de los «chicos» se expresa en forma monolítica. *
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