El libro del Picaflor

Picaflor, venga, venga que quiero hacerle algunas preguntas.

–Adelante.

¿Qué pasó con la confección de las listas de los árbitros?

–Un tema que va a seguir dando que hablar porque hay asuntos pendientes.

Cuente, cuente.

El Picaflor está en conocimiento de que desde hace un par de meses algunos integrantes del Colegio de Arbitros siguen de cerca un sumario que le están haciendo a un conocido árbitro en la empresa particular para la cual trabaja y con base en lo que se decida en ese ámbito, el órgano adoptará la medida que corresponda.

No empiece con los misterios y vaya al grano.

–Tranquilo. El Troquílido está en conocimiento de la investigación, del nombre del investigado (sumariado), la empresa para la cual presta servicios, pero por tratarse de un tema muy delicado no va a dar más datos que puedan identificar al árbitro. Cuando el sumario haya terminado y se conozcan las conclusiones de la empresa y el Colegio de Arbitros haya sido informado de los resultados, El Picaflor va a contar con lujo de detalles la historia. Hoy no lo puede hacer porque estaría prejuzgando y eso no es ético.

Entonces no hubiera dicho nada hasta conocer el final de la investigación.

–Es una posibilidad, pero como se han dado a conocer las listas, de acuerdo a la información que obra en poder del plumífero, de confirmarse el dolo que se investiga, el árbitro automáticamente sería dado de bajo sin más trámite. La versión que llegó al Troquílido es que el propio presidente Matías Vázquez se había interesado en el asunto, recabó información fuera del ámbito de la Asociación y está al alpiste de lo que ocurra con el subordinado. En los entrenamientos de los árbitros, en el Complejo Militar, el tema subyacía en las charlas informales. Así se filtró y fue a parar a oídos del presidente del Colegio que tomó cartas en el asunto. El árbitro es sospechoso cometer un dolo, pero esto no ha sido confirmado. Usted sabe que en nuestro ordenamiento jurídico, todos somos inocentes hasta que se pruebe lo contrario; por tanto, no se puede enchastrar el honor de una persona en forma irresponsable. Aguántese en el molde que si se confirma el hecho, El Picaflor lo va a informar de inmediato.

A Ruben Meneses lo voltearon nomás, ¿eh?

–Es cierto. Parece que Meneses se negó a notificarse del descenso a Arbitro Asistente de Segunda Categoría, porque quiere conocer los fundamentos técnicos de la decisión que adoptó la Comisión Técnica del Colegio de Arbitros. De acuerdo al Reglamento Interno del Colegio, todos los árbitros tienen derecho a exigir los motivos de parte de sus superiores cuando reciben una sanción disciplinaria, como le pasó a Meneses en esta oportunidad. Hasta que no le den la oportunidad de esgrimir ese derecho, parece que Meneses no se notificará del descenso. Esto fue lo que le comentaron en la Asociación al plumífero.

Picaflor, si no salvó ninguna prueba física en el año, no puede aspirar a mantener la categoría, ¿no?

–Hay versiones contradictorias. El Colegio sostiene esto pero el árbitro dice que presentó los certificados médicos que justificaban una tendinitis. Cada uno es arquitecto de su destino; si el Colegio cree que actuó correctamente, debe permitirle a Meneses que se defienda para evitar sospechas que siempre surgen cuando se confeccionan las Listas. Y si Meneses no tiene razón, como dice el refrán, a llorar al cuartito.

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