Cosas del "Patota" Morquio

11 de abril de 2002; Nacional y Vélez jugaban por la Copa Libertadores en el estadio José Amalfitani, del barrio de Liniers. A mediodía, mientras paseaban por el centro de Buenos Aires, a un par de hinchas tricolores les robaron algunas banderas, para ser exhibidas en la noche como trofeo de guerra en la tribuna del equipo argentino.

Una hora antes de comenzar el encuentro, Sebastián Morquio se presentó en una de las puertas de la tribuna popular, manteniendo un diálogo por varios minutos con agentes de policía; el motivo era que los uniformados recuperaran las enseñas tricolores, para evitar todo tipo de inconvenientes. Pocos días después, Huracán – equipo del zaguero – jugaba un partido «de alto riesgo» porque su hinchada mantenía un histórico enfrentamiento con la del rival de turno.

Morquio «transó» con la Policía ofreciéndole que si recuperaban la bandera hurtada, él les garantizaba que los fanáticos del «Globito» no generarían incidentes en el riesgoso enfrentamiento. Quince minutos más tarde, un agente volvió a la puerta con la enseña en su poder, y el siguiente domingo, la policía tuvo una de las jornadas más tranquilas de los últimos tiempos, después de que «Patota» hablara con algunos «barrabravas». *

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