LA INJUSTICIA Y DESPOJO QUE SUFRIO DEFENSOR SPORTING

La débil línea de la justicia

En un análisis general de lo expuesto durante el año, todos coincidimos en que Fénix tuvo un merecido lugar en la Copa Libertadores y el título de campeón de la Liguilla.

En lo previo, todos aquellos imparciales coincidían que los méritos para concurrir a la Copa los hizo el equipo de Carrasco. Por el fútbol que regaló durante el año a los espectadores, por ser transgresor e intentar imponer una idea futbolística que apuesta a la creatividad. Se comparta o no ese concepto, el hecho de llevarla adelante porfiadamente ya vale.

Pero la clasificación a la Libertadores no es por merecimiento sino que se debe ganar ese lugar. Y el pasado jueves disputó el mismo con Defensor Sporting, que fue la contracara de Fénix. No tuvo una buena figuración durante el año, la campaña fue mediocre, siempre entró ahí en las clasificaciones y en la Liguilla mantenía la norma de no jugar bien, al igual que durante la temporada.

Ante esta realidad, uno puede pensar que hubiese sido una injusticia que fuera Defensor Sporting a la Copa, cuando la justicia de la lógica indicaba que Fénix hizo todos los méritos.

Sin embargo quedaba un partido entre ellos, podríamos decir una verdadera final.

El ganador iba a la Copa, aunque el empate favorecía a Fénix por méritos en el propio torneo, o sea ganó dos puntos más que su rival.

Pero el fútbol, y aquí podemos aplicar la famosa frase que no por repetida pierde validez, «no sabe de merecimientos», sabe de acciones concretas, goles y ganadores.

La intervención del juez

El partido fue parejo y en el primer tiempo Defensor jugó mucho mejor que su rival y ganaba el partido, pero la actuación del árbitro Komjetán, transformó su deber de impartir justicia en una injusticia. Pues favoreció claramente al equipo de Carrasco. Encerró al violeta de Punta Carretas con faltas constantes pitadas en contra, no sancionó algunas muy claras a favor de Defensor y lo liquidó con un penal que nadie vio pero que le daba tranquilidad a Fénix. Aunque el empate igual lo clasificaba, pero es cierto que no estaba tranquilo, ya que con 10 jugadores el equipo de Tato Ortiz, amenazaba y buscaba la victoria denodadamente. Los violetas «mordían» en el campo y cada vez arriesgaban más y con ganas suplían el jugador de menos que tenían.

Fue lamentable el arbitraje que a los 10 segundos de iniciado el encuentro condicionó a Diego Pérez, insinuando en ese momento un arbitraje que terminó siendo totalmente tendencioso y parcial.

Lamentable porque quedó la imagen de que el hombre que debía impartir justicia cruzó la delgada línea que le da su poder y transformó en injusticia su actuación. Dejando una fea imagen de coqueteo con el poder, pues nadie desconoce la relación de Fénix con el grupo Casal y la empresa Tenfield.

No en vano los suplentes arremetieron intentando pelearse con los funcionarios de dicha empresa, haciéndolos responsables de su injusta, para ellos, derrota.

Entiendo que fue lamentable la actuación del árbitro, flechando la cancha y que no era necesario. Primero porque moralmente no lo debe hacer, segundo porque compromete su propio futuro e ingresa en la lista de los árbitros «dudosos» para la opinión pública y esa chapa no se la saca más. Por último, porque el fútbol de Fénix y el equipo que estaba dentro del campo no lo necesitaba. Incluso podía ganar sin ayuda, pues Defensor en la desesperación de ganar se regalaba en el fondo y en cualquier momento por propia capacidad, los jugadores de Fénix sin ayuda, podían convertir el segundo gol. Lo peor que podía pasar era que terminara empatado pero igual clasificaban los de Capurro.

Totalmente innecesario el despojo a Defensor, lamentable, y es motivo suficiente para que las autoridades correspondientes tomen las medidas necesarias. *

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