Se descartó Gregorio
La elección del técnico carbonero para la próxima temporada continuará sobre el tapete en las sucesivas reuniones de Comisión Directiva. En la jornada, Gregorio Pérez se descartó de la lucha por el cargo molesto por el manejo de la situación de parte de la Dirigencia mirasol.
El entrenador no estuvo de acuerdo con los procedimientos del Consejo desde el inicio de los mismos y las declaraciones de Damiani fueron la «gota que rebasó el vaso». Por lo tanto irrumpió en la sede aurinegra ayer pasado el mediodía, cuando el Concejo directivo se encontraba reunido y pidió autorización para participar de la reunión.
Concedida ésta, y ante la atónita mirada de los dirigentes, Gregorio comunicó su decisión. No hubo respuestas y tampoco saludos protocolares. El hasta ayer técnico, agradeció por todo lo que Peñarol le permitió lograr y emprendió el regreso por el mismo camino por el que ingresó. Eso fue todo y así culminó una relación que se venía deteriorando desde el comienzo de la temporada, cuando Damiani debió aceptar la mayoría que quería al hombre de Gregorio Aznárez.
Cabe recordar que las críticas públicas al entrenador fueron varias. Entre ellas se destacan cuando Damiani mencionó que si Gregorio quería contar con Fernando Fajardo debía pagarlo y el silencio del contador posterior al clásico del Apertura, porque «podría ocasionar una renuncia», haciendo clara alusión al entrenador por la colocación de Martín Rivas como lateral izquierdo. Pero nadie mejor que el propio protagonista para explicar qué fue lo que sucedió ayer al mediodía: «La situación la medité durante el fin de semana, no fue una reacción espontánea. Les mencioné que no me tengan en cuenta para la próxima temporada y no se maneje mi nombre en la reunión de Directiva que designará al entrenador para la próxima temporada».
«No se trató con delicadeza»
Las razones que motivaron la decisión del entrenador fueron: «temas que se trataron con poca delicadeza para mi gusto y no son reales. Considero que los mismos se debían haber hablado puertas adentro», haciendo clara alusión a las declaraciones públicas de José Pedro Damiani en relación a los 27.000 dólares que percibía mensualmente. En ese entonces, el contador también manifestó que el premio por obtener el Campeonato Uruguayo ascendía a 150.000 dólares, algo que consideraba extremadamente elevado para el medio.
Lo de «reales» se debe a que, según fuentes allegadas al entrenador, esa no era su remuneración por concepto de sueldos, sino que el contador incluyó en la cifra premios y sumó la prima que percibía anualmente dividida entre los doce meses del año. Gregorio aclaró que no se alejó «porque no fuese una satisfacción seguir en Peñarol. Me hubiese gustado quedarme» sino porque «no se daban las condiciones».
«Estoy dolido, pero con la conciencia tranquila»
A pesar de la amargura por no dejar la institución como se lo merece, el entrenador mencionó que «estoy con la conciencia tranquila, al igual que los otros integrantes del cuerpo técnico, porque en todo momento hicimos lo que considerábamos mejor para la institución».
Pero inmediatamente aclaró que «estoy dolido por la forma en que se dio todo y porque se cerró el tercer ciclo en la institución. Tiempo atrás le dije a Damiani (José Pedro), así como también lo hice públicamente, que no tenían ninguna obligación de renovar el contrato. Pero si me hubieran llamado para decirme que no se iba a extender el vínculo, la situación hubiese sido diferente».
A pesar de todo, Gregorio no cambiará su visión sobre la institución, así como tampoco variará su sentimiento por el club: «Peñarol es muy grande y le deseo lo mejor como siempre lo hice».
Respecto a su relación con José Pedro Damiani a lo largo del año, dijo: «No voy a analizar cosas pasadas porque si no lo hablé públicamente cuando sucedieron, no corresponde hacerlo ahora».
En sus palabras se nota la tristeza de un hombre dolido que no se fue de la institución como se merece: por la puerta grande.
La Comisión Directiva tendrá ahora la difícil tarea de llenar el gran vacío que dejará Gregorio, un hombre que le dio grandes satisfacciones a la hinchada carbonera. *
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